Encuentro con editoriales: Nórdica Libros

Conoce la propuesta editorial de este sello que nace en el 2006 con la intención de ser la editorial de referencia en España de la literatura de los países nórdicos. En esta entrevista conversamos con Diego Moreno, su editor.

nordica03¿Nos podrías contar un poco sobre el origen de la editorial?

Tras trabajar en diferentes áreas del mundo del libro (librería, impresión y edición) en 2006 me decido a crear un proyecto con dos líneas editoriales muy claras que llenaban, al menos eso me parecía como lector, dos espacios que ninguna otra editorial estaba trabajando, la literatura de los países nórdicos y los libros ilustrados para adultos. Y dando una especial importancia al aspecto formal del libro.

¿De dónde surge el interés por los autores nórdicos y cómo han sido recibidos por los lectores hispanohablantes?

Durante algunos años trabajé en la editorial Ediciones de la Torre, que tenía una Biblioteca Nórdica, y antes, como empleado en la librería Crisol de Madrid, había descubierto un libro, Hambre de Knut Hamsun, que fue para mí una revelación. Desde ese momento me dediqué a leer literatura de los países nórdicos, y aún mantengo el entusiasmo por su manera de narrar.

¿Nos pueden hablar, brevemente, de las colecciones que presenta la editorial?

Nórdica es una editorial algo distinta en el panorama de las pequeñas editoriales que han surgido en los últimos años, pues tenemos un importante número de colecciones, lo que nos permite publicar, narrativa (en Letras Nórdicas y Otras Latitudes), libro ilustrado (Ilustrados), cómic (Nórdica cómic), infantil (Nórdica infantil), guías de viajes (Soñando ciudades), libros en pequeño formato (Minilecturas) e, incluso, y es nuestra colección más reciente, teatro (Nórdica Teatro).

Han apostado, además del libro impreso, por el e-book ¿nos pueden contar su experiencia con este formato?

Aunque nos dedicamos principalmente al libro impreso (intentando aportar la mejor experiencia lectora posible) creemos que quienes buscan libros en formato electrónico también deben tener un amplio catálogo de la mejor calidad (tanto en los contenidos como en los formatos) a un precio razonable. Por eso fuimos una de las primeras editoriales en lanzar libros en formato digital.

¿Qué parte del proceso editorial les resulta más complicado al publicar, en su mayoría, autores que escriben en otro idioma o que no son conocidos en España?

En el caso de los autores de los países nórdicos el mayor reto es la traducción. Aunque en nuestro país contamos con traductores de lenguas nórdicas del mayor rigor, son pocos todavía los que traducen de estas lenguas y cada vez se publican más libros. Además, los traductores son en muchas ocasiones parte del consejo editorial, pues no todo lo que se publica en los países nórdicos se traduce al inglés o francés, que son las lenguas que leemos.

¿Cuál sería el aporte de la literatura nórdica a nuestra cultura?

La forma de contar, la sencillez poética y su capacidad para narrar sin tapujos hasta los asuntos más íntimos. La literatura de los países nórdicos, y en especial la obra de Knut Hamsun, fue muy apreciada en la literatura norteamericana y son numerosos los escritores que se reconocen herederos de esa tradición literaria.

¿Qué autores consideran indispensables para introducirse y entender la producción literaria de los países nórdicos?

Como he dicho para mí el fundamental es Knut Hamsun, pero hay otros que me parecen imprescindibles: August Strindberg, Karen Blixen, Kjell Askildsen, Per Olov Enquist o Sjón, por ejemplo.

Si bien una editorial apuesta por todos sus libros, si tendrían que presentar Nórdica con cinco títulos ¿Cuáles serían estos?

Cinco títulos que para mí son esenciales son: El tercer policía, de Flann O’Brien, La casa del mirador ciego, de Herbjørg Wassmo, Encontraste un alma, de Edith Södergran, La biblioteca del capitán Nemo, de Per Olov Enquist y Por senderos que la maleza oculta de Knut Hamsun.

 

¿Cuál han sido las mayores satisfacciones y decepciones en estos años de labor editorial?, ¿alguna anécdota?

Satisfacciones sin duda la buena acogida de nuestro catálogo por parte los lectores y libreros, junto con los premios más importantes (el Nacional a la Mejor Labor Editorial y el Nobel a Tomas Tranströmer en 2011). Las decepciones tienen que ver con no haber sido capaces, en ocasiones, de transmitir a los lectores que un libro que te apasiona debería ser más leído. Todos los años nos ocurre esto, que tienes muchas esperanzas en un libro y luego no funciona como esperas. Así es este negocio.

 

¿Qué novedades podrá esperar el público lector en los meses que vienen?, ¿alguna sorpresa?

Un libro muy reciente, cuya lectura me parece imprescindible, es Juventud sin Dios, de Ödön von Horváth. La novela de Erlend Loe, Doppler, que ha sido un gran éxito en todo el mundo, me parece un libro que llegará a muchos lectores y como algo sorprendente el segundo libro de la colección de teatro, Urtain, de Juan Cavestany, iustrado por David de las Heras.

El editor es un gran lector

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Diego Moreno, Editor de Nórdica Libros

¿Cuál es su relación personal con la lectura?

De todas las actividades que haces en tu vida la lectura es la que te acompaña durante más tiempo. Unas veces es placentera y otras te hace sufrir, pero siempre que tienes tiempo para ti vuelves a los libros.

¿Cuál ha sido su mayor descubrimiento literario como lector?

La obra de Knut Hamsun.

¿Gracias a qué lecturas se vinculó con la edición?

Además de los autores nórdicos que he mencionado las memorias de editores (las de Giulio Einaudi, por ejemplo) fueron importantes a la hora de fomentar mi interés por la edición.

¿Qué libros o autores ya publicados le hubiese gustado editar?

Me hubiese encantado publicar a Richard Ford o Michel Houellebecq, entre muchos otros.

¿Por qué creer en los libros y en la edición hoy en día?

Los libros te pueden cambiar la vida, son parte imprescindible de la formación y de la educación y la edición nos permite llegar a esos obras que si no estuviesen traducidas y editadas en tu lengua posiblemente no podrías leer. Y cuando un libro está bien editado el placer es aún mayor, pues a la emoción de la lectura se une el disfrute de la parte sensorial del libro impreso.

¡Gracias Diego por tus respuestas!

Conoce más sobre Nórdica Libros en su página de Babelio.

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Encuentro con editoriales: Candaya

Candaya es el reino fantástico al que buscan llegar Don Quijote y Sancho Panza para combatir los hechizos del aparentemente encantador, gigante Malambruno. También es el nombre tomado para un sueño editorial que se viene concretando, desde hace 15 años, una propuesta independiente que apuesta por la literatura hispanoamericana contemporánea, de la mano de Olga y Paco con quienes conversamos.

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¿Cuál es el origen de la editorial?

Olga: Candaya nació de nuestra pasión americanista, de muchos años de relación con América Latina con la literatura, pasión que desde nuestra adolescencia ha perdurado. De proyectos de implicación con el continente, durante mucho tiempo estuvimos con proyectos de cooperación con Guatemala por ejemplo y muchos viajes ya por gusto personal. En uno de ellos conocimos a dos escritores fascinantes, al poeta paraguayo Elvio Romero y nos sorprendió mucho que un poeta de esa dimensión no lo conociéramos cuando éramos profesores de literatura y americanistas en las  lecturas. Al año siguiente, viajamos, siguiendo un artículo de Vila-Matas en el que hablaba de un hotel en las nubes en los Andes venezolanos y citaba a un escritor, Ednodio Quintero, como el escritor más impactante de Venezuela. Eso fuimos a buscar y cuando lo conocimos nos hicimos la misma pregunta cómo es posible siendo tan cercanos y teniendo el mismo idioma se dé ese desconocimiento, entonces pensamos que había un espacio editorial a cubrir.

En Candaya aseguran no se permiten «publicar autores u obras de las que no estemos absolutamente convencidos» ¿Qué es lo que les convence de una obra?

Olga: Si bien en nuestro catálogo hay una diversidad de estilos y de tendencias, sí que creo que hay algunos componentes comunes que crean una cierta unidad editorial. La primera sería una literatura que no simplifique el mundo, si no que de alguna manera lo complejice pero sí que de elementos para entender ese mundo tan convulso y extraño en el que vivimos; En segundo lugar una literatura comprometida con el presente, una literatura manchada de realidad y que esté atenta al universo cambiante que nos rodea; luego una literatura que huya del estancamiento y que busque nuevos caminos de expresión y por último el lenguaje, una literatura que en cada página se implique un disfrute estético.

¿Nos pueden contar sobre las líneas de publicación de la editorial?, ¿qué colecciones presentan?

Paco: La colección más amplia que tenemos es la de narrativa, con 54 títulos, en estos casi 15 años de existencia de Candaya. Gran parte de este catálogo que combina novela y cuento, está formado por escritores hispanoamericanos, aproximadamente una tercera parte de autores españoles y una brechita de autores japoneses. Tenemos la idea de publicar un autor japonés cada año o dos y también dentro de esta colección hemos hecho un convenio con la Universidad de las Artes de Ecuador para cada año ir publicando un autor ecuatoriano y poder darlo a conocer en España.

 

Tenemos la colección de poesía en la que publicamos, de igual manera, autores españoles e hispanoamericanos, por ejemplo la obra reunida de Bruno Montané, más un poemario inédito de uno de los padres del Infrarrealismo. Por otro lado, la colección de ensayo se fue convirtiendo en la publicación de ensayos sobre autores fundamentales y potentes de la literatura, libros que reúnen lo mejor que se ha escrito en la crítica sobre ellos,opiniones de otros autores e incluso editores con una bibliografía bastante rigurosa, además cada título viene acompañado de una película. También creamos una colección abierta, son libros más genéricos o informales, crónicas, libros de viajes, uno de los últimos libros que publicamos ahí es Barcelona inconclusa de Laureano Debat, autor argentino que vive varios años en esta ciudad, se trata de crónicas que él iba escribiendo en su blog de viajes.

¿Cómo ven la presencia de autores españoles en Latinoamérica y a su vez, la de los autores de este continente que ustedes publican en España?

Olga: Este es uno de los temas que más nos preocupa, los separadas que están las literaturas. La verdad es que cuesta mucho introducir a un autor desconocido o poco conocido latinoamericano en España. Pero creo que poco a poco lo hemos conseguido y podemos estar satisfechos de algunos logros, hemos conseguido introducir autores que son muy del canon de la literatura de cada uno de sus países como Sergio Chejfec quien se ha convertido en un maestro de muchísimos escritores españoles.

Pero al revés también cuesta muchísimo, hemos podido constatar al estar en varias ferias y eventos literarios es el desconocimiento que hay de la nueva narrativa y poesía españolas, autores tan importantes como Miguel Ángel Hernández, Sara Mesa, Manuel Vilas. Es algo que también preocupa y que tenemos que ir afinando, tenemos que ser conscientes de la riqueza que tenemos al tener el mismo idioma y si entendemos que la principal patria de una literatura es la lengua, podríamos tener un universo literario mucho más rico.

Aunque, como editores, defiendan todo su catálogo ¿qué obras o autores propondrían como imprescindibles a nuestros lectores?

Paco:  Que no se nos enfaden los demás.

Olga: como autor español mencionaríamos a Miguel Serrano.

Paco: De hecho, es curioso cómo conocimos a Miguel Serrano, en una comida con Juan Villoro le preguntamos por un autor mexicano que podamos publicar en Candaya y Juan no nos dio el nombre de ningún mexicano si no de un autor de Zaragozana porque Bolaño le había dado dos cuentos de este autor. Como cuentista es muy bueno pero Autopsia, su novela es excepcional.  Y por decir uno de poesía, Todos han muerto de José Barroeta, un poeta que llevaba 10 años sin escribir después de una crisis personal profunda, que lo animáramos a retomar la escritura fue algo muy satisfactorio ya que sus obras completas incluían también un poemario inédito.

 

Olga: ES muy difícil escoger pocos títulos. Pienso en Nefando, en Un final para Benjamín Walter de los autores más jóvenes.

Paco: Podemos recomendar un libro que es el único libro que hemos publicado sin saber nada sobre el autor.  Nos llegó con seudónimo y con una carta maravillosa en la que se notaba que le entusiasmaba y conocía nuestro catálogo. Se trata de Noche que te vas, dame la mano, el título es un verso de Alejandra Pizarnik y una canción de un grupo mítico que se llama Los suaves, son cuatro historias de seres golpeados por la vida que, de alguna forma, se reivindican. Su autor, Mario de los Santos.

¿Qué novedades pueden esperar de Candaya los lectores?

Olga: en la colección de poesía, en diciembre, vamos a publicar el primer libro del chileno, Enrique Lihn, La pieza oscura, que no se encuentra en España.

Paco: También la segunda novela de Gustavo Faverón Patriau, quien fue uno de los coautores de Bolaño salvaje, nuestro libro de ensayos sobre Roberto Bolaño. Su primera novela nos llegó por recomendación de Mario Vargas LLosa y ahora vamos a publicar Vivir abajo, novela de 700 páginas o más, extraordinaria.

Olga: Otra novela de un escritor que es un mito extraño dentro de la literatura española, tiene alrededor de 60 años pero que escribe las cosas más rupturistas y extrañas de la literatura española contemporánea. La novela lleva como título la hora en que murió Dostoievski y trata el proceso de la creación, comienza con la noticia de que el escritor Luis Rodríguez que es el autor se suicidó y sus personajes y contemporáneos hablan de él y de una novela que no fue capaz de escribir.

Mencionan varios títulos publicados y por publicar ¿cuál es el ritmo que lleva la editorial, al ser pequeña en equipo e independiente, con sus publicaciones?

Paco: De hecho ahora tenemos cubierta la programación hasta principios del 2020, no queremos publicar más de un libro al mes porque nos interesa cuidar mucho, acompañar al libro y al autor. Nosotros somos lo suficientemente pequeños que queremos ser. Nos gusta vivir todo el proceso, no dejamos que los libros a los dos meses se mueran, creamos actividades paralelas, clubes de lectura, viajamos con los autores. Nos sentimos muy bien entablando una relación estrecha con el autor, trabajando como lo hacemos.

¡Gracias Olga y Paco por sus respuestas!

Conoce más sobre Candaya y sus libros en la página de la editorial en Babelio.

Encuentro con editoriales: Páginas de espuma

Conversamos con Juan Casamayor, uno de los fundadores del sello independiente que se ha convertido en referencia para el género del cuento en castellano: Páginas de espuma.

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Juan Casamayor. Foto de Lisbeth Salas.

¿Cómo se creó Páginas de espuma?

El origen se remonta a casi 20 años, pues la editorial se fundó en 1999 y surgió por una situación externa a nosotros y por otro lado, interna. La externa es que cada vez en España hay una mayor concentración de los grandes grupos, los grandes cada vez son más monopolio y, por otro lado, a finales de los noventa empiezan a surgir sellos independientes con ciertas propuestas que hacen las cosas de una forma distinta como Minúscula, una ya casi desaparecida Lengua de trapo, Acantilado (aunque esta última traía el pasado de su editor detrás). Que algo se estaba cocinando en torno a la bibliodiversidad de ciertas editoriales y viendo nosotros ese espacio, Encarnación Molina, la editoria de Páginas de espuma y yo, encontramos una opción frente a esta concentración de crear un proyecto independiente que además cuide algo que no estaba hecho y que parecía una absoluta locura: una editorial en ficción completamente dedicada al cuento. Y esto tiene que ver con el factor interno, nosotros venimos profesionalmente del mundo del libro y conocíamos ya, más o menos, el ecosistema que nos íbamos a encontrar y por otro lado lo que más nos gustaba leer era cuentos y un editor es, sobre todo, un lector.

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¿A qué responde el título de la editorial?

No es fácil encontrar el nombre para una editorial. Nos costó al menos dos o tres meses. No queríamos que tuviera nuestros apellidos. Queríamos un sintagma evocador que nos resultara cercano y entrañable y fuimos a buscarlo en la poesía. Hay un poeta español que se llama Luis García Montero, fue profesor de Encarnación en la Universidad, empezamos a leer sus poemas y en uno de ellos encontramos «páginas de espuma» que parece casi más el nombre de una editorial de poesía. Ahora no podríamos entender la editorial sin ese nombre.

En la presentación que hacen, en su página, de la editorial mencionan su «militancia y especialidad en torno al cuento» ¿podrías hablarnos un poco de ello?

Cuando nosotros empezamos parecía que desde el mundo del libro, desde una editorial había que reivindicar y levantar la voz para decir «yo voy a editar cuento», pese a que las voces nos decían «si el cuento no vende, vaya locura». La tradición del cuento en España a lo largo del siglo XX es fértil, es rica y maravillosa, pero es verdad que desde los años ochenta posiblemente hay cierta desconexión entre el cuento como género y las editoriales ¿por qué no vende el cuento?, ¿no vende de por sí o porque las editoriales no apoyan al cuento? es un círculo muy vicioso. Es verdad, también, que la novela, a día de hoy, es el género predilecto, pero también ha sido un gusto creado por la industria editorial. Lo que Páginas de espuma y otros proyectos demuestran es que el cuento claro que puede vender, si no que se lo pregunten a Alfaguara, a Lumen, a Anagrama…Y sí, después de casi 20 año seguimos siendo igual de militantes.

¿Y el microrrelato? 

Como editor me preguntan si ha habido un boom del cuento, yo siempre digo que no, que lo que pasa es que vamos sumando lectores y va creciendo todo poco a poco. En cambio, sí podría decir que ha habido una explosión del microrrelato que ha recibido una atención ajena a lo literario, concursos, marcas de telefonía y demás que han usado el microcuento para ganar más presencia, para las nuevas tecnologías y las redes es un género perfecto. Nosotros empezamos a publicar pronto, un libro de Ana María Shua, cuando la editorial tenía apenas dos años y a continuación publicamos Ajuar funerario del peruano Fernando Iwasaki. La experiencia ha sido buenísima, se vende muy bien, tiene muchos lectores y creo que hemos ayudado a que se cree un corpus bibliográfico importante en torno al microrrelato. Gran culpa de esto lo tiene la escritora argentina Clara Obligado, quien hizo dos antologías llamadas Por favor sea breve que son vitales y muy iluminadoras de lo que es el género (si se lo puede llamar así) y de lo que es la editorial por la variedad en cuanto a trayectoria, procedencia y conocimiento de los autores ahí publicados.

En su catálogo encontramos una mezcla de escritores clásicos y contemporáneos ¿cómo escogen a los autores?, ¿qué clásicos re-editan?, ¿qué escritores actuales forman parte de la editorial?

Eso es precisamente lo que define a la editorial, un híbrido que tiene siempre dos lados que se unen y se difuminan. Por un lado están los clásicos y por otro, los contemporáneos. Incluso dentro de los contemporáneos hay autores con una trayectoria muy sólida y nos encanta publicar a gente que es poco conocida también.

En cuánto a los clásicos nos fijamos que tengan una obra de narrativa breve, sólida e importante y sobre todo un criterio que nos ha importado mucho es que ha habido cierto grado de descuido o abandono de algunas obras, o bien porque no estaban completas, hemos publicado los Cuentos Completos de Chéjov por ejemplo, ya que descubrimos que en español no se podía encontrar toda su obra; o bien porque los textos no han sido bien editados como ha pasado con la obra de Maupassant, o los cuentos de Henry James y  los también completos, relatos de Edith Wharton, autores con quienes estamos embarcados ahora, no estaban disponibles para el público.

En relación a los autores nuevos que publicamos es más difícil pues no hay un criterio objetivo, ante todo somos lectores y que nosotros nos encaprichemos con un texto no responde a razones lógicas o de números, tiene que ver más con la tripa y con el corazón. Cuando realmente te conmueve una lectura y crees que vas a poder compartir esa lectura con otros, sin duda, estamos ante un manuscrito que queremos editar.

Una vez al año publican el primer libro de un autor ¿cómo llegan a esos primeros títulos?, ¿es un acto de responsabilidad con la literatura?

Sí, se trata de un acto de responsabilidad tal y como yo entiendo la labor de edición.  Tener la capacidad de ilusión por publicar a alguien por primera vez es maravilloso. Hay autores que hemos publicado por primera vez que nos han enviado su manuscrito, lo hemos leído y nos ha gustado. A veces nos llegan los libros a través de agentes literarios o un escritor que hemos editado y es parte de nuestra familia, nos ha podido decir «oye esta persona tiene un manuscrito maravilloso que debéis leer». También hay un buen espacio de creación que son los talleres de escritura en los que encontramos un buen trabajo hecho.

Páginas de espuma no solamente pone la mirada en escritores latinoamericanos, si no que tiene una importante presencia en este continente ¿Cómo lo llevan?

Nosotros cuando empezamos a publicar, lo hicimos también con autores latinoamericanos como Eduardo Berti o Ana María Shua de Argentina, a Guillermo Samperio de México. Publicamos una antología de cuentos de José Balza, escritor venezolano y poco a poco nos dimos cuenta que detrás de esos escritores, había lectores. A partir del año 2002, viajamos a Latinoamérica, entendiendo además no una división entre España y otros países, es absurdo eso, aunque nos pasa mucho a los españoles. En cada país se celebran ferias y eso está muy bien,  pero hay algo más importante que es viajar a las ciudades, conocer a tus lectores, las librerías, qué se come, hablar con un taxista y cuando haces toda esa red durante años es cuando la editorial empieza a tener presencia. La nuestra es más fuerte en Argentina y en México porque imprimimos ahí también pero tenemos distribución en todos los países latinoamericanos, salvo ahora en Venezuela.

Van a cumplir 20 años de labor editorial ¿Cómo se ven ahora?, ¿qué han encontrado en este recorrido?

Diría que cuando empezamos, para bien nuestro, no nos imaginábamos todo lo que había que hacer. Hay algo de ingenuidad en los inicios que es maravilloso. Los inicios están muy impregnados de ir descubriendo, de tener más aciertos que errores, de seguir apasionándote por la lectura y de esa militancia, eso sigue estando, porque si no  una editorial, tal y como está entendida Páginas de espuma, no existiría. Ha habido varias sorpresas, yo nunca me hubiera imaginado que seríamos los editores de algunos escritores que han decidido publicar sus novelas en grandes editoriales pero los cuentos con nosotros, tener autores como Andrés Neuman, Jorge Volpi, Samanta Schweblin en el catálogo es una absoluta maravilla.

También entender que han cambiado los hábitos de ocio y de consumo de los lectores, y ahora redes sociales o una página web potente son otras formas de comunicar a la gente. Eso por un lado hace más personal y sencillo tener más lectores y por otro lado, esos lectores están todo el día jugando candy crush o viendo twitter y no leen. Ese es uno de los elementos con los que hemos tenido que jugar y aprender. Y bueno, todos los días aprendemos algo.

¿Qué novedades presentará la editorial?, ¿qué pueden esperar los lectores?

De aquí a diciembre vamos a tener un año, en contemporáneo, muy mexicano. Vamos a publicar Manos de lumbre, el último libro de cuentos de Alberto Chimal, una referencia dentro del cuento y de la literatura fantástica, un libro sobre la manipulación, lleno de conflictos y contradicciones, sin olvidar  el contexto fantástico en el que se mueve Alberto. También publicaremos el libro que dejó inédito Ignacio Padilla, con el que termina su Micropedia, piedra angular de su narrativa breve, cuatro libros de cuentos que están unidos entre sí, ya se habían publicado tres y ahora sale el último, cuya edición está al cuidado de su amigo, Jorge Volpi. Es un libro que supone mucho sentimiento para la editorial, Nacho era un muy buen amigo y un gran militante del cuento.

En cuanto a clásicos, hace diez años, editamos los Cuentos Completos de Poe, prologados por Carlos Fuentes y Mario Vargas Llosa, con traducciones de Cortázar. Ahora vamos a publicar los Ensayos Completos del autor, van a ser tres tomos, el primero sale en octubre. También publicaremos el segundo tomo de los Cuentos Completos de Henry James.

Conoce más sobre Páginas de espuma aquí.

Encuentro con editoriales: Barrett

«Queremos sorprenderte, si lo que tú quieres es que te sorprendan», así se presenta Editorial Barrett de la mano de Zacarías Lara Peláez y Manuel Burraco Gaitán, con quienes conversamos acerca de esta propuesta independiente, de Sevilla, España.

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¿Nos podrían contar un poco sobre el origen de la editorial?

Manuel: Editorial Barrett inicia su andadura en octubre de 2016. Zacarías y yo nos conocemos desde hace casi treinta años, es un proyecto que nace de la amistad y complicidad de dos amigos.

Zacarías: Sí, a veces discutimos, muy poco, pero luego nos tomamos un vermú. Decidimos lanzarnos al mundo editorial después de haber descubierto que nuestros «superpoderes» tenían mucho que ver con el diseño, la literatura y, por supuesto, la locura.

El título de la editorial hace referencia a un ícono del rock and roll ¿cómo surge el título y como se relaciona este con su labor editorial?

M: Barrett es el apellido de Syd Barrett, el primer cantante del grupo Pink Floyd.

Z: Siempre nos pareció un personaje muy interesante y brillante, aunque a causa del exceso de LSD perdió la cabeza, un día, el resto de componentes del grupo decidieron no recogerlo al ir a uno de sus conciertos.

M: Nos interesa caminar por estas mentes, no abandonarlas, fijarnos en los detalles aparentemente insignificantes y ponerlos en valor. Creemos que hay libros y autores, que al igual que Syd, no deberían pasar como rayos fugaces por el mundo.

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El logo, la bicicleta ¿es también una alusión musical?

Z: Sí, totalmente. Nuestro logo es una referencia a una de sus canciones más conocidas llamada Bike. Siempre nos hizo mucha gracia la estrofa de la canción donde dice «te daré cosas, todas las cosas, si lo que quieres son cosas».

M: En Barrett pretendemos ser ese amigo que te recomiende una buena película o un buen restaurante para ir a cenar.

Z: Igual alguna vez nos equivoquemos, pero queremos ser tu editorial de confianza (risas).

«Queremos sorprenderte, si lo que tú quieres es que te sorprendan» es una de las cosas que propone Barrett ¿De qué manera buscan sorprender al lector?

M: Nuestro criterio puede parecer bastante raro, pero realmente es así. Publicamos pocos libros, entre ocho y diez al año, eso sí, son libros que nos gustan, que prácticamente nos explican a nosotros mismos.

Z: Seguramente si leyeras un libro de Barrett y a los dos días te tomaras un café con nosotros verías una conexión muy clara. Nos gusta trabajar en cada libro de forma pausada, no nos gustan las prisas, charlar con los autores, plantear ideas nuevas, organizar eventos divertidos.

M: Solemos decir que hemos montado la editorial para hacer presentaciones (risas).

Z: Muchos de nuestros autores no se imaginan que los hemos publicado porque nos enamoró su personalidad antes de haberlo hecho por su manera de escribir. Ponemos cariño en lo que hacemos y somos una pequeña familia.

Publican, en su mayoría, a escritores contemporáneos ¿En qué se basan para escoger sus obras?, ¿reciben los manuscritos o salen a cazar libros?

Z: Como no tenemos una línea editorial clara, ni presión de ningún tipo, podemos publicar los libros que nos gustan. Mirando hacia atrás, se intuye la conexión entre ellos, ya que todos nuestros títulos tienen como punto en común la cultura pop, el humor absurdo, las vidas intensas y surrealistas…

M: Un poco como nosotros.

Z: Ya nos gustaría. Cuando empezamos con esto, no teníamos ni idea de qué libros publicar, así que nos pusimos a pensar en personas que, aunque nunca hubieran escrito un libro, nos hubiera encantado que lo hicieran. En una tormenta de ideas surgieron nombres como la artista Martirio, el ex-futbolista Andoni Zubizarreta o Chelo Vivares, la mujer que estaba dentro del cuerpo de Espinete.

M: Creo que esto puede parecer un poco raro a los que lean esta entrevista, pero fue una buena manera de descubrir y hablar con personas que jamás hubiéramos imaginado poder llegar a conocer. El 90% de nuestro catálogo lo hemos buscado nosotros, hemos llamado o escrito a quienes nos ha interesado. Recibimos muchos manuscritos, pero la verdad es que lo que más nos gusta es investigar, descubrir y proponer. Poder trabajar sobre las obras y con los autores que nos interesan es un auténtico placer.

Los libros de Barrett ¿tienen un público específico?, ¿diverso?, ¿un público que se va creando?

M: No tenemos ningún público específico. En el catálogo de Barrett puedes encontrar desde una novela surrealista del humor de vanguardia del 27 titulada ​Roque Six a una novela gráfica, La importancia de ser rosa, con guion del compositor de la banda indie Manos de Topo. Entre ambos libros hay 90 años de diferencia.

Z: Es bonito ver como esos dos libros pueden unir a varias generaciones totalmente diferentes. Quizá ambos lectores no lo sepan, pero les encantaría ver la continuidad del humor absurdo, surrealista e inteligente a lo largo de esos noventa años.

M: Cierto, no buscamos un público específico, buscamos lectoras y lectores valientes, que se arriesguen a leer algo alejado de los canales comerciales de los grandes grupos editoriales. ¡Sed valientes amigos!

Hablemos de un libro Serena a los once de Tesa Arranz ¿Cómo llega la primera publicación de la artista a Barrett?

Z: Tesa Arranz era la gogó del grupo Zombies, una de las musas de la movida madrileña. En el grupo solo hacía los coros, pero su gran personalidad y su vida tan loca marcó a toda una generación. Nos encanta Tesa, la llamamos, nos dijo que tenía varias cosas escritas.

M: Pensamos que nos mandaría una biografía sobre drogas y sexo, pero no. Nos sorprendió con una novela juvenil.

Z: Serena a los once es un libro para jóvenes y adultos. Cuenta, durante quince días, la vida de una niña que después de la muerte de sus padres en un accidente se va a vivir con su tía favorita. Serena tiene mucho de Tesa Arranz, desprende ternura y punk.

Cómo se maneja una editorial tan singular e independiente en la marea de las editoriales españolas?

M: A diferencia de lo que puede ocurrir en otros ámbitos profesionales, tenemos muy buenos amigos que gestionan editoriales en diferentes ciudades de España, incluso en Argentina. Compartimos mucha información.

Z: No soportamos el «secretismo editorial» ni la competencia, estamos para ayudarnos mutuamente. En Barrett defendemos la «sinceridad editorial».

M: Hace un tiempo estábamos compitiendo por conseguir los derechos de un libro con una agencia de Estados Unidos. Nos dimos cuenta de lo absurdo de esta situación, por eso, en unos meses haremos una co-edición de dicho libro con la editorial madrileña Dos Bigotes, se titulará Cómo acabar con la escritura de las mujeres, un ensayo maravilloso de  Joanna Russ.

Aunque para un editor todas sus publicaciones son indispensables ¿qué libros o autores de su catálogo recomendarían descubrir a nuestros lectores?

barret05Z: ¡Todos, todos, todos!

M: Somos de Sevilla, actualmente tenemos trece títulos en el catálogo y un solo autor local. Por esta razón creo que puede ser buena idea recomendar a…

Z: …A Fernando Mansilla, el libro se titula Relatos faunescos, es un libro de relatos, son cuentos duros, al más puro estilo Lou Reed, para caminar por el lado más bestia de la vida. Mansilla es un artista underground, de los que ya casi no quedan, una joya.

¿Qué novedades editoriales presentarán los meses que vienen?, ¿qué pueden esperar los lectores?

M: Estamos muy ilusionado con las próximas publicaciones e incorporaciones al catálogo. Como comentaba anteriormente, el ensayo feminista Cómo acabar con la escritura de las mujeres es uno de los libros más esperados, ya que desde que se escribió en los años ochenta, nunca había sido traducido al castellano.

Z: En septiembre publicaremos un diario de viajes Hacia cualquier otra parte del aventurero Jorge Sierra, quien dio la vuelta al mundo en un Citröen 2CV. Y una selección de cuentos, realizada por Patricio Pron, del director de cine argentino Martín Rejtman, en nuestro proyecto Editor por un libro.

M: Ah, también publicaremos nuestra segunda novela gráfica, una obra de la prestigiosa dibujante Eleanor Davis, e iniciaremos una línea infantil, con dos libros, uno del Premio Nacional de Ilustración de Uruguay Juanma Díaz y otro de Javier Sierra, Premio Nacional de Ilustración, en España, 2016.

Frase CHAPA

El editor es un gran lector

¿Cuál es su relación personal con la lectura?

M: Siempre nos ha encantado leer y, a Zacarías, también escribir. Hace años autoeditábamos sus cuentos y hacíamos presentaciones divertidas que tenían mucho éxito.

Z: Entendemos la literatura de forma lúdica, con sentido del humor. El humor siempre ha sido colocado en un segundo o tercer plano en el ámbito literario.

M: Es verdad, a veces, hemos recibido algunos manuscritos «humorísticos», hay quienes han pensado que somos una editorial que publica chistes, pero no es así, defendemos la literatura de calidad, que tenga un humor sutil, surrealista y complejo. Nos tomamos muy en serio el trabajo que hacemos, ponemos cara de enfadados mientras trabajamos.

Z: Pero no tengáis miedo, somos buenas personas.

 ¿Cuál ha sido su mayor descubrimiento literario como lectores?

Z: Cada día descubrimos algo magnífico. Ahora, con la cantidad de editoriales independientes que hacen trabajos similares a nosotros puedes dar con auténticas joyas, libros que Planeta y Random House jamás se hubieran atrevido a publicar, porque económicamente son una ruina.

M: En nuestro perfil de Instagram, los domingos solemos recomendar libros que no hemos publicado nosotros, pero que nos hubiera encantado hacerlo.

¿Gracias a qué lecturas se vincularon con la edición?

M: Hemos leído cosas muy parecidas. Desde pequeños intercambiábamos libros y nos aconsejábamos lecturas.

Z: La conjura de los necios es uno de esos libros que te marcan la juventud, aunque aún no sé si para bien o para mal.

¿Qué libros o autores ya publicados les hubiese gustado editar?

M: Pues muchos, como por ejemplo la obra de George Perec o los de Stanislaw Lem, que ahora lo ha hecho maravillosamente bien Impedimenta. La verdad, es que hemos tenido suerte y más o menos, hemos podido publicar casi todo lo que nos hemos propuesto.

Z: Como dice mi compañero, hemos tenido mucha suerte hasta ahora y hemos publicado cosas que jamás hubiéramos pensado que seríamos capaces, como por  ejemplo Roque Six de José López Rubio o Cosas que te pasan en Barcelona cuando tienes 30 años de la reciente ganadora del Premio Anagrama, Llucia Ramis.

¿Por qué creer en los libros y en la edición hoy en día?

M: ¿Y por qué no? Puestos a creer en algo, los libros pueden ser una buena cosa. En Sevilla hay una calle dedicada a la Virgen de los Buenos Libros.

Z: En Barrett trataremos de haceros fieles seguidores.

¡Gracias por sus respuestas!

Conoce más sobre los títulos de Barrett en su página de editorial en Babelio.

Encuentro con editoriales: Godot

Ediciones Godot, fundada en Argentina por Hernán López Winne y Víctor Malumián, es una editorial que cree en la cultura como una apuesta ideológica, y ve el libro no solo como producto cultural sino también como objeto estético. Conversamos con Víctor quien nos cuenta más acerca de esta propuesta editorial.

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Nos puedes contar un poco sobre la historia de la editorial ¿cómo fue creada?, ¿cómo ha sido el camino hasta ahora?

La editorial empezó hace unos 8 años de forma caótica y dispersa. Solíamos publicar una revista mientras cursábamos en la Universidad de Buenos Aires, con el tiempo la revista migró a la editorial. El primer libro que publicamos fue Doce pruebas de la inexistencia de dios de Sebastien Faure.

¿A qué responde el título de la editorial? Hay una evidente alusión a Beckett ¿llegó lo esperado?

Nunca llega, se trata de qué hacemos en la espera.

¿Por qué y para qué editar?, ¿qué puede ofrecer un editor?, ¿por qué son editores?

Editás para otro, para un lector.  Lo mejor que me ofrece a mí otro colega es un recorrido de lecturas, es una propuesta. El editor facilita libros y decide no publicar otros, en ese derrotero propone un camino de lecturas, que puede interesarte o no, pero es una línea. Lo que más disfruto es dejarme sorprender por autores y textos que no conocía pero que leo impulsado por la calidad del sello que lo edita.

Godot propone que el libro sea «producto cultural y objeto estético» ¿cómo se consigue esto?

En primera instancia no sé si lo conseguimos, pero intentamos hacerlo con mucho trabajo. Nos parece que el soporte libro analógico por así llamarlo tiene un componente fetichista como objeto y es importante cuidarlo hasta donde las limitaciones económicas/tecnológicas de las imprentas lo permiten. Una maqueta interior bien diagramada es la diferencia entre leer o abandonar un texto.

La editorial presenta dos colecciones ¿en qué consiste cada una?

Años atrás teníamos más marcada la idea de separar en colecciones los libros pero nuestro ritmo de publicación es de 10 títulos al año, con ese ritmo decidimos dividir los libros en ensayo y ficción. Dado que el tipo de ensayo que publicamos recorre una línea particular. Un poco por el ritmo de publicación, la editorial se convierte en una gran publicación. Si vos publicás diez títulos al año cómo alimentás cuatro colecciones por ejemplo. Creo que en editoriales de nuestro tamaño eso es frecuente. Adicionalmente, nos da la impresión que las colecciones son realmente seguidas en recortes temáticos muy precisos, que muchas veces están ligadas o habitan espacios parecidos a lo técnico o de formación.

El catálogo de la editorial propone autores clásicos y contemporáneos ¿en base a qué los escogen?, ¿son autores que dialogan entre sí?

Sí, dialogan entre ellos, creo que es el punto fundamental de proponer recorridos de lecturas, el entramado intertextual de los textos. El criterio de selección es tan sencillo como caprichoso, que nos guste a nosotros, que nos haya dejado una idea nueva y poderosa en la cabeza. Los ensayos de Lem dialogan con los libros que publicamos de Ferrer, por ejemplo.

¿Cómo se mueve una editorial pequeña e independiente en la marea que supone ser el mercado editorial?

Nosotros apostamos a diferenciarnos y enfocarnos en lo que mejor conocemos que es el ensayo, en un sentido específico de las humanidades pero también en un sentido más general, un ensayo ligado a lectores curiosos que todavía entienden el libro como un espacio de conocimiento. Me parece que el objetivo es construir una comunidad de lectores que sientan afinidad temática y estética por los libros que publicás.

Vemos que se ustedes se encargan de la distribución de sus libros (ventas en línea, ferias, etc.) ¿Funciona?

Carbono, la experiencia de autodistribución, empezó de la mano de Gourmet Musical y hoy distribuye a Hueders y Sigilo. La nada novedosa idea surge de la necesidad de tener acceso a datos que en general las distribuidoras tercerizadas no te facilitan como editor. Datos que hacen que tomes mejores decisiones al momento de reimprimir un título agotado o bien definir la primera tirada de un nuevo libro, datos como saber exactamente cuántos ejemplares hay en la calle de un título y cómo está dada esa dispersión. La distribución no es un laburo divertido para un editor, no es lo que tenés en mente cuando pensás en armar una editorial, pero se torna completamente necesario si te interesa mejorar la forma en que tus libros circulan y por ende se venden.

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Organizan, además, La Feria de Editores. Nos hablan un poco sobre esto, por qué hacerla, número de ediciones, experiencias, etc.

La idea era generar un espacio de contacto directo con los lectores, así como una feria que fuera más representativa de un conjunto de editoriales que trabajan con lógicas muy distintas a los grandes grupos.

Empezamos en el bar de La tribu, apenas veinte editoriales, convocamos por nuestras redes sociales con la propuesta de charlar sobre los libros que hacemos. Ese día una gran tormenta anegó las calles y cuando el agua empezó a bajar, los lectores se dieron una vuelta por la FED. Durante cuatro años creció de forma sostenida, al quinto año pasamos a Central Newbery donde cerca de 100 editoriales coparon esos 400 metros cuadrados, al año siguiente la gente de Santos4040 tuvo la amabilidad de recibirnos y con sus 900 metros cuadrados, creció la feria a una oferta de 150 editoriales. Los lectores acompañaron a la feria y por momentos tuvieron la paciencia de hacer hasta tres cuadras de cola. Este año nos traspasamos al Konex para que estén todos más cómodos. Esperamos que la difusión de la Feria de Editores crezca y contemos con la presencia de nuevos lectores.

¿Qué novedades presentarán en los próximos meses?

Estamos muy emocionados con Angustia de Renata Salecl, obra que analiza la cuestión del rol del discurso político y mediático en las angustias existenciales de los seres humanos; Cinta Negra, la segunda novela de Eduardo Rabasa, fundador y editor de Sexto Piso. de Eduardo Rabasa y  Maestros de la escritura de Liliana Villanueva, un libro que repasa la historia de la escritura ligada con la literatura rioplatense.

¡Gracias Víctor por tus respuestas!

Conoce más sobre la editorial en su página de Babelio

Encuentro con editoriales: Valdemar

Ha obtenido el Premio Nocte Honorífico y el Premio Nacional a la Mejor Labor Editorial. Se trata de Valdemar, una editorial independiente con sede en Madrid y dedicada a publicar, sobre todo, literatura de terror, fantástica y ciencia ficción. Conversamos con Rafael Díaz Santander, su editor.

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¿Nos podrías contar un poco sobre el origen de la editorial?

Bueno, nos tenemos que remontar al año 86 que fue cuando empezamos a fraguar la idea de montar una editorial. En aquella época nos planteábamos si sería factible una editorial dedicada al género fantástico, a la literatura extraña en general, que publicara los clásicos del género en ediciones cuidadas, y además que fuera rentable, al menos lo suficiente para vivir de ello. Había muchas lagunas, ediciones muy lamentables de algunas obras, ediciones censuradas o incompletas. Otra de las exigencias que nos marcamos fue la de editar obras que nos gustaran en primer lugar a nosotros, que cumplieran los mínimos requisitos comerciales, y que fueran susceptibles de encontrar un público más amplio. No teníamos mucho dinero, ni otro trabajo, así que estos primeros años fueron muy precarios y pronto vimos la necesidad de abrirnos a otros géneros, como el misterio, la aventura, los clásicos de la literatura universal, etc. Además nosotros no sabíamos nada de cómo funcionaba el mercado del libro, fuimos aprendiendo a base de trompicones.

¿Cómo surgió el nombre de la editorial?, ¿alusión medieval?, ¿a la obra de Poe?, ¿Valdemar «el que manda»?

Es un homenaje a Edgar Allan Poe, por supuesto, el maestro del terror moderno. Creo que cualquier lector aficionado al género fantástico relaciona enseguida el nombre de Valdemar con el relato de Poe, que es además uno de los más terroríficos que se han escrito. Como anécdota puedo decirte que Valdemar compitió con el nombre de Venta Quemada, que es la venta donde Alfonso van Worden, en Manuscrito encontrado en Zaragoza, sufre sus extrañas alucinaciones. Finalmente descartamos Venta Quemada por su doble sentido en castellano.

Su catálogo está compuesto por más de seiscientos títulos ¿qué no publica Valdemar?, ¿en base a qué escogen lo que editan?

Como decía al principio, enseguida nos planteamos la necesidad de tocar otros géneros, porque sólo con literatura extraña y de terror no llegaríamos muy lejos. Creamos una colección dedicada a clásicos de la aventura, clásicos juveniles ilustrados, biografías, etcétera; la colección Avatares, que en la actualidad y debido a las diferentes crisis en el mercado del libro se ha quedado un poco parada, aunque todavía reeditamos algunos títulos. Posteriormente creamos colecciones como Clásicos y Letras Clásicas y editamos, por ejemplo, A la busca del tiempo perdido de Proust, los Cuentos Completos de Kafka, Parerga y Paralipomena de Shopenhauer, Así habló Zaratustra de Nietzsche, los cuentos y el Teatro completo de Oscar Wilde y muchas más, tanto de filosofía como de narrativa. Ahora mismo tenemos una colección dedicada a los clásicos de la literatura western. Así que sí, hemos editado prácticamente de todo, sin concesiones a lo comercial, dejando atrás toda esa literatura un poco vírica que se alimenta de fórmulas rutinarias y repetitivas, sin ninguna aportación sustancial al género o a la calidad literaria. Generalmente escogemos aquellas obras que merecen estar al alcance del lector actual o que han sido maltratadas, bien sea por la censura de la época o por traducciones deficientes. O bien, sencillamente, porque son nuestras obras favoritas.

Entre las múltiples colecciones de la editorial encontramos Gótica e Insomnia, destinadas a la literatura de terror ¿Nos pueden hablar un poco de cada una?, ¿cómo nacen?, ¿qué buscan?

Gótica surge de la necesidad de dedicar una colección única y exclusivamente a las obras más significativas de la literatura gótica y de terror. Fue una idea un tanto arriesgada en aquel momento, y de hecho a la colección le costó mucho arrancar, pero era nuestra colección favorita, la colección que daba sentido a la editorial y que la distinguía de las demás editoriales. A día de hoy llevamos 113 títulos publicados en Gótica, la colección goza de un enorme prestigio en el mundo de habla hispana, hay fanáticos y coleccionistas, algunos títulos alcanzan cifras abultadas en el mercado de segunda mano.

En cuanto a la colección Insomnia, es un proyecto compartido con nuestro buen amigo, traductor y antólogo, José María Nebreda, colaborador con Valdemar desde tiempos remotos. Al igual que la anterior, se centra en el terror, pero ahora en el contemporáneo y pretende ofrecer una muestra de los diversos caminos por donde deambula el género en nuestros días. Actualmente el proyecto está dormido, como el gran Cthulhu, aguardando el despertar.

¿Qué lugar ocupa la literatura de terror y misterio en el mundo lector español?

Es difícil responder a esta pregunta, porque es la que nos hacemos todos los lectores, autores y editores de terror en nuestro país. A juzgar por los bestsellers del género, se diría que ocupa un lugar muy destacado en lo que a ventas se refiere. En lo alto de la montaña está el Rey, nuestro querido Stephen King, y a su alrededor una corte de figuras menores aunque importantes, y más abajo una caterva de autores formularios y rutinarios de nulo interés pero de éxito considerable: aquí están todas esas novelas de vampiros adolescentes y zombis añosos que infectan las secciones de terror de muchas librerías. Sin embargo todo esto es un mero espejismo, lo cierto es que el terror de una mínima calidad está a un abismo de distancia de estos fenómenos coyunturales. Los lectores son muy fieles y agradecidos, pero escasos, y generalmente están abrumados por la cantidad de novedades que aparecen cada uno o dos meses. Así que la pregunta no tiene una respuesta clara, al menos por mi parte.

Si bien apuestan por todos sus autores, si tendrían que presentar su editorial con cinco títulos ¿Cuáles serían estos?

Depende del día y del momento. Ahora mismo, y sin pensarlo mucho, diría: La narrativa completa de Lovecraft; A la busca del tiempo perdido de Marcel Proust; Manuscrito encontrado en Zaragoza de Jan Potocki; Teatro Grottesco de Thomas Ligotti y Cuentos completos de Joseph Conrad.

¿Cuáles han sido las mayores satisfacciones y decepciones en todos estos años de labor editorial?, ¿alguna anécdota?

La mayor satisfacción ha sido encontrar un público fiel y entusiasta que nos ha permitido seguir editando todos estos años. Valdemar ha sido importante para varias generaciones de lectores, y eso es algo de lo que podemos sentirnos orgullosos. Tenemos muchos seguidores en México, Argentina, Colombia y otros países latinoamericanos, lo cual también es bastante satisfactorio, quizás son los más entusiastas de todos. Es una pena que entre nuestros países medie la cerrazón de los políticos que impide un intercambio cultural más fluido. En cuanto a las decepciones, es mejor no hablar de ello, porque en el mundo del libro las decepciones son constantes. Hay proyectos en los que has invertido mucho trabajo, ilusión y dinero y finalmente fracasan. En treinta años hemos tenido muchas decepciones y esto es algo que nos sucede a todos los editores.

Además de repartir sus títulos con las distribuidoras, los venden desde su página ¿Cómo les va con eso?, ¿funcionan las ventas on-line?

Desde nuestra página vendemos una parte muy pequeña, más bien lo tenemos como un servicio a los lectores. Realmente son las grandes librerías como Amazon, La Casa del Libro, Fnac, El Corte Inglés, etc., las que venden on-line. Es un porcentaje muy pequeño sobre el total de las ventas. Puede que esté en torno al 10%, lo cual es muy escaso. En teoría debería estar creciendo, porque las librerías no pueden acumular tanto depósito de libros en sus locales y la única manera de conseguirlos es mediante la compra on-line.

¿Qué novedades podrá esperar el público lector en los meses que vienen?, ¿alguna sorpresa dentro de la literatura de terror?

Siempre procuramos dar alguna sorpresa, sobre todo en la colección Gótica. El 2019 va a estar cargado de novedades muy golosas. Por ejemplo, la publicación de la mayor antología de cuentos de Lord Dunsany hasta la fecha en nuestro país. También está proyectado un volumen con los mejores relatos de Algernon Blackwood y no sigo porque entonces no habrá sorpresa.

El editor es un gran lector

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Rafael Díaz Santander para Jotdown.

¿Cuál es tu relación personal con la lectura?

Toda mi vida he estado leyendo, de hecho apenas recuerdo un tiempo anterior a la lectura. En mi casa siempre había libros y tebeos que leer; no muchos, pero suficientes. Mi vicio principal en aquella época era comer, merendar y cenar leyendo tebeos. Saborear la comida y leer a la vez era casi orgásmico. Mi padre, incluso, me abrió una cuenta de crédito en una librería. De joven me entusiasmaba ir formando una biblioteca y verla crecer. Siempre me han fascinado los libros como objetos, la tipografía, las ilustraciones de cubierta, la encuadernación, el papel, etcétera. De igual manera, detesto los libros mal hechos, los que sólo tienen una finalidad comercial y no atienden a los detalles, me da dolor verlos. Un libro puede ser barato e increíblemente hermoso a la vez.

¿Cuál ha sido su mayor descubrimiento literario como lector?

He descubierto muchos autores rebuscando por los estantes de las librerías, autores de los que no había oído hablar ni nadie me había recomendado. Yo fui un lector solitario, mis amigos no leían, así que la lectura era para mí casi un acto masturbatorio. El descubrimiento más emocionante fue H.P. Lovecraft. Un día me encontré con un libro que llevaba por título: Viajes al otro mundo. Ciclo de aventuras oníricas de Randolph Carter. Fue un golpe muy fuerte, un verdadero impacto en el cerebro. Yo había leído a Poe, Stevenson, Herman Hesse, Thomas Mann, etc., pero Lovecraft fue una obsesión, algo patológico. En aquella época (1970) siempre descubría algún autor fascinante deambulando por las librerías, me pasaba horas escogiendo en qué libros iba a gastarme el dinero. Italo Calvino, García Márquez, Joan Perucho, Jan Potocki, y un largo etcétera. La época en que uno es todavía un iniciado lector y descubre autores es una época de iluminación.

¿Gracias a qué lecturas te vinculaste con la edición?

Todo deriva en cierta manera de las lecturas que te he mencionado antes. Descubres autores, investigas y relacionas unas cosas con otras. Aparte de los grandes clásicos, la literatura fantástica y extraña es una pasión de toda la vida. Creamos la editorial precisamente por eso. Valdemar es una editorial muy personal en ese sentido: es un reflejo de nosotros mismos, de lo que hemos leído a lo largo del tiempo.

¿Qué libros o autores ya publicados te hubiese gustado editar?

La lista sería interminable. Me habría gustado hacer una selección de los mejores relatos de Stephen King, que son muy buenos, pero su agente literario no permite hacer estas cosas. También me habría gustado editar El señor de los anillos porque aparte de su calidad incuestionable, nos habría dado mucho dinero para editar cosas verdaderamente arriesgadas.

¿Por qué creer en los libros y en la edición hoy en día?

No creo mucho en el futuro de la lectura. Leer y comprender lo que se lee es una habilidad que se está perdiendo a pasos agigantados. Una sociedad que no lee está destinada al embrutecimiento, a la credulidad y la sumisión, que es justamente la sociedad a la que estamos derivando. Bueno, todavía quedan unos pequeños focos de resistencia, que son las editoriales independientes, pero no sé durante cuánto tiempo se puede prolongar esta situación.

¡Gracias Rafael por tus respuestas!

Conoce más títulos de Valdemar en su página de Babelio.

Encuentro con editoriales: Nulú Bonsai

Sebastián Goyeneche, poeta y editor, conversa con nosotros sobre Nulú Bonsai, editorial independiente argentina que está cerca de cumplir una década de hacer libros para agitar la poesía y la lectura en su país.

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Nos puedes hablar del origen de la editorial ¿cómo fue creada?

Nulú Bonsai nace en el 2008, pero se gesta unos años antes, alrededor del 2005 cuando el poeta Grau Hertt decidió ir de Mar del Plata a Buenos Aires para concretar este proyecto. Hertt y yo nos conocimos en un foro que se llamaba Poesía urbana, en el cual se publicaban poemas todos los días y se comentaban, un foro php, esto mucho antes que existieran las redes sociales. Ahí empezamos a intercambiar poesía y comentarios, y entre chats, conversaciones y mails surgió la idea de armar una editorial. Del 2005 al 2008 estuvimos pensando qué autores queríamos publicar, cómo imaginábamos las colecciones y por qué, el formato que iban a tener los libros, política de ventas, tratamiento con el autor, etc. Así empezamos a hacer realidad Nulú Bonsai que en octubre del 2008 sacó los primeros tres libros.

¿A qué responde el título de la editorial?

necamesiaEn esos años escribíamos poesía bastante influenciada por la fonética de las palabras aunque él escribía una poesía más simbolista, tal vez yo estaba más influenciado por En la masmédula de Girondo. En base a eso empezamos a escribir un libro juntos que se llama Necamesia, libro que sabíamos no tendría editorial que lo quiera publicar y que tendríamos que crearla nosotros. El título de la editorial surgió en esta época, la de escribir jitanjáforas, empezamos a mezclar palabras en función de la sonoridad, buscando el nombre de la editorial y entre todas esas surgió nulú y bonsai que aunque esta última existe fue una derivación de palabras no existentes y nos gustó la combinación de una palabra sin significado y otra con significado pero alejada de un contexto.

¿Cuáles han sido las mayores sorpresas desde que inició la editorial?

Diez años después una de las mayores sorpresas es que hayamos podido publicar a Thoreau, un libro que nos encanta, Caminar, texto que queríamos publicar antes de que se conformara la editorial y que ahora estemos por reimprimir la primera edición monolingüe de Opio, diario de una desintoxicación de Cocteau, otro libro que nos cambió la vida de adolescentes y que actualmente lo estamos haciendo con una traducción propia y bellísima de Martín Abadía y con todo el asunto de los derechos oficiales resueltos con los herederos de Cocteau, esa es una sorpresa increíble. Otra es haber logrado uno de nuestros objetivos que era editar autores inéditos, acompañarlos en su carrera y lograr que lleguen a tener un espacio  y un reconocimiento dentro del mundo del libro, del mundo literario. Esto creemos que es algo que hemos logrado con autores como Ioshua, Malén Denis, Fernando Bogado, Federico Fahsbender, Carla Sagulo, entre otros autores que manteniendo la producción y un seguimiento con ellos hemos publicados más de un título y logrado que sus nombres pasen a formar parte de la lista de poetas contemporáneos que llaman la atención o que son leídos actualmente.

¿Cómo se veían en ese entonces?, ¿cómo se ven ahora?

Cuando iniciamos la editorial imaginábamos que queríamos ser la mejor editorial del mundo, éramos jóvenes,  adolescentes con una visión muy romántica, que todavía mantenemos de alguna manera. Plasmábamos en distintos papeles las ideas y títulos que queríamos publicar, en una de esas listas aparece Opio de Cocteau y Caminar de Thoreau. Nos ha llevado muchos años publicar ambos. Algo que puedo rescatar es que cuando pensábamos en ser una editorial, yo por lo menos, imaginaba que podríamos publicar los libros que soñábamos, siempre lo pensamos como un proyecto a largo plazo, en ese sentido estamos muy conformes porque han pasado diez años y sentimos el reconocimiento y la recepción de los lectores y de los libros, de los libreros y de la prensa. Cuando apenas arrancamos sabíamos que no iba a pasar nada, que no tendríamos mucho espacio e interés y ahora todo el espacio que existe y el interés que hay en nuestros libros se vive gracias a todo lo que hemos hecho antes.

«Una original editorial diseña la poesía del futuro» es una de las descripciones de Nulú Bonsai ¿qué se encuentra en la poesía del futuro?

El eslogan se basa en un pizarrón en el que vamos anotando todo el proceso del libro,  aparecen distintas columnas: original, edición, diseño, producción, prensa y una que denominamos futuro. Es un eslogan que esconde de una manera implícita del proceso del libro, ya que el libro después de la producción pasa al futuro. En esta columna están los los libros que vamos proyectando. Entonces, a pesar de que es un eslogan que aparentemente habla de la editorial, habla también del proceso de todo libro, de como un original,  como algo que llega del impulso de un autor puede convertirse, gracias a todo el proceso editorial,  en lo que se va a leer en el futuro, la poesía del futuro. También se refiere un poco a la búsqueda de autores, que tal vez no estén produciendo lo mejor de su obra pero sentimos que seguro, en un futuro, nos pueden dar cada vez libros mejores. Tenemos el enfoque en producir a los artistas y acompañarlos, porque conocemos su potencial, sabemos cómo trabajan y cómo piensan, podemos proyectar su visión a futuro, porque son escritores y quieren serlo toda su vida, en ese sentido el eslogan habla de la visión que tenemos con respecto a los escritores jóvenes, como una predicción de su carrera más adelante.

¿Cuánto hay de político en su propuesta y gestión editoriales?

Absolutamente todo lo que hacemos es político. Somos una editorial que no cobra a sus autores, que no presta servicios editoriales,  que no vende su catálogo por incluir un autor que tal vez pague un buen dinero por formar parte. Somos editores muy caprichosos e ingobernables. Nunca vamos a publicar algo que no nos guste y eso es absolutamente político pues está pensado desde una perspectiva artística. Publicamos libros que nos parecen innovadores, originales, revolucionarios, que abren la conciencia, la cabeza del lector y también libros que generen nuevos lectores. Como dice Don Juan «Nada de lo que hay para aprender en este mundo fue hecho para aprenderse por el camino fácil» en ese sentido nos consideramos políticos porque intentamos generar lectores con un catálogo y un montón de libros que tienen contenido político, ninguno toca temas superficiales sino que casi todos están dirigidos a la profundidad de la humanidad y si no se cambia ese espacio profundo de cada uno como lector y como partícipe de la sociedad no creemos que pueda darse un cambio político superador. Casi ninguno de nuestros libros toca temas políticos de manera directa pero eso está ahí. También nos movemos a través de la autogestión,  producción y financiaciones propias, no dependemos de gobiernos, ni instituciones con las que ideológicamente no coincidimos, somos una empresa autogestiva, no capitalista.

La editorial presenta varias colecciones ¿en qué consiste cada una?

Tenemos el sello Ataque emocional al sistema capitalista, que tiene en su mayoría poesía, un par de manifiestos y narraciones, no se cierra a ningún género, se trata de libros cortos, de lectura rápida e interesante, que abra la cabeza hacia otros textos y hacia generar lectores. El sello Nulú Bonsai tiene  por su lado 4 colecciones, Ojo Bala de poesía; La jauría, colección de narrativa; una colección de libros ilustrados que se llama Los niños y otra que recoge libros dirigidos a la revolución de la conciencia sin distinción de géneros, Universalizar conciencia. Fuera de esto presentamos Umbracle,  libros de teoría del arte, sobre todo de cine y La fuerza suave que es un sello que publica plaquetas, fanzines o tabloides en los que se mezclan fotografía y poesía.

Además de la labor editorial realizan, con frecuencia, acciones poéticas y culturales ¿Cómo desarrollan y unen estas dos cosas?

Realizamos eventos, festivales, shows de bandas, homenajes a poetas como Girondo en Bibliotecas; hemos producido ferias;  acompañado a otras editoriales en sus presentaciones y a nuestros autores en eventos de otro tipo; hemos estado presentes en bienales y espacios de otras artes. Siempre nos ha interesado estar vinculados con otras manifestaciones artísticas. Desde que nació la editorial hemos producido eventos de poesía y lecturas. En el 2009 nació nuestro Ciclo living, ciclo de poesía y arte que lleva ya cien ediciones en el que se presentan músicos, artistas plásticos, poetas, etc. Consideramos que estas acciones políticas y poéticas  van de la mano en esto de abrir los libros, de trascender el objeto libro, de no verlo simplemente como mercancía, el mejor lugar para un libro es la página abierta y los eventos son el lugar de contacto real con todos los agentes que forman el movimiento cultural.

¿Qué significa ser una editorial independiente en Argentina?

Es un tema que está un poco agotado. Desde 1999 y 2001 que empezaron a surgir muchas editoriales independientes, que en su momento empezaron a llamarse editoriales emergentes como reacción a la crisis que se vivió en el país, la destrucción total del tejido social y de cualquier tipo de institución o forma de sostenimiento  hizo surgir nuevas formas de hacer las cosas, surgieron nuevos proyectos, la autogestión. Ser una editorial independiente implica no tener a nadie que te diga qué, por qué o cuándo debes publicar, implica cuestionarse todo el tiempo las formas de producción para lograr más y mejores formas en relación a lo que queremos generar y en relación también a lo económico. La independencia absoluta no existe ya que dependes siempre de un mercado y de un estado que tiene sus reglas y vericuetos que terminan jugando generalmente en contra. Pero fuera de esto, trabajamos de forma independiente sobre todo en relación al contenido y eso implica una política interna en la que cuidamos y respetamos el texto original, no influenciamos ni lo cambiamos, buscamos libertad e independencia. Somos una editorial independiente de autores también independientes.

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Sebastián Goyeneche en la Feria de Editores, Buenos Aires. Foto de Leonel Arance.

Además de ser el editor apareces como autor de la misma editorial ¿cómo es el proceso de edición en este caso?, ¿por qué publicarse en la misma editorial que se trabaja?

Además de ser escritor, soy editor, diría. Soy un autor que junto con otro autor decidió crear una editorial, un espacio en el cual escritores como nosotros puedan sentirse cómodos, sentir que pueden trabajar la poesía como un oficio, como una profesión, como un arte, como un proyecto de vida, vimos que era necesario construirlo. También pensando que un catálogo es una defensa de un mensaje y de un contenido que difundimos, representamos y respetamos, con el que coincidimos, en ese sentido nos parece ridículo que un montón de editores sientan vergüenza a autoeditarse o autopublicarse, ¿cómo no voy a publicar mi propio mensaje dentro de un catálogo que considero como lo mejor que se puede hacer, como una colección de mensajes valiosos e invaluables para la humanidad?, entonces ¿por qué no publicar nuestros mensajes, el mío y el de Hertt que es poeta y editor al igual que yo?

¿Para qué escribir y publicar poesía?

Para cambiar el mundo, para eso. Aunque sea en una pequeña porción.

Para conocer más libros y autores de esta editorial ingresa a su página de Babelio.