Encuentro con editoriales: consonni

Es ante todo una productora de arte, consonni, escrito en minúscula, se crea en 1996 y desde el arte, la literatura, la radio y la educación se mueve para fomentar la cultura crítica en comunidad. Realiza proyectos de arte, talleres, encuentros y residencias artísticas. Publica libros con el objetivo de desbaratar los géneros literarios y traspasar el ensayo y la ficción. En esta entrevista conversamos con María Mur Dean, una de sus cabezas.

Consonni no es solamente una editorial. ¿Cómo surge este proyecto? ¿A qué responde el nombre de la editorial?

Surge en al año 1996 y lo funda un artista de Iparralde, Franck Larcade cuando descubre una fábrica abandonada llamada Consonni. De ahí se toma el nombre que es un apellido italiano de la familia que creó ese espacio industrial. Después, a finales de los noventa, creamos una asociación cultural con este nombre en la fábrica para mostrar trabajos de artistas contemporáneos. Más tarde, la comunidad artística estaba más necesitada de espacios de producción y consonni mutó a productora de arte produciendo proyectos de artistas y dejando de lado el espacio fabril. De ahí, tiempo después, artistas con quienes trabajábamos nos plantearon que publicáramos libros sobre los proyectos artísticos que producíamos. En el proceso de publicar mutamos de asociación a cooperativa y descubrimos un vacío en la divulgación de crítica cultural. Nos pusimos a ello. Y entonces de nuestro propio contexto lector y cómplice nos llegó el reclamo por traducir otros libros (un ensayo más político o narrativa) que no estaban accesibles. Y en ello estamos. 

Producen libros y podcasts, así como proyectos de arte, talleres y residencias artísticas en torno a la idea de cultura crítica ¿De qué manera se consigue lo crítico en la cultura y desde los feminismos?

Nos gusta decir que consonni es una criatura mutante con la escucha y los feminismos como súperpoder. Procuramos escuchar las necesidades del contexto cultural en el que nos inscribimos. Tenemos un grupo asesor muy amplio que por ejemplo posibilita un diálogo con nuestra comunidad para detectar textos necesarios. Partir de esa mirada colectiva facilita en gran medida la crítica ya que así huimos del relato único. También es importante procurar transformar el aparato de producción. Es decir, que las formas de hacer sean coherentes con los objetivos a alcanzar. No solo publicar un contenido político o feminista sino procurar hacerlo de forma feminista y política. Ahí está el reto.

Es una editorial atravesada por la idea de comunidad ¿nos podrían contar un poco más al respecto?

Como venimos diciendo a lo largo de la entrevista consonni y sus derivas a lo largo de estos años dependen de su comunidad de proximidad. Esta comunidad no tiene una ubicación geopolítica concreta y está más bien dispersa. Alimentamos complicidades en la ciudad de Bilbao desde la que operamos pero también en aquellos lugares en los que se distribuyen nuestros libros como por ejemplo Argentina o México o donde nos invitan a hacer un proyecto. La escucha para aprender es nuestra metodología principal y el objetivo es crear redes de colaboración para hacer las cosas con coherencia, compromiso y sentido del humor. Además la propia editorial es también una criatura policéfala que la encarnan diferentes cabezas, cuerpos con distintas trayectorias, experiencias e inquietudes que afectan y moldean a consonni. En la actualidad componemos consonni: Marta Alonso, Munts Brunet, Dina Camorino, Belén García, Maria Macia y María Mur Dean. consonni responde por tanto a las necesidades, sueños, deseos y ambiciones de quién la encarna.

Dentro del catálogo de la editorial encontramos la colección Paper que  publica ensayos, crónicas, biografías y textos experimentales donde convergen la ficción y el ensayo ¿Qué títulos propondrían a nuestra comunidad para acercase a esta?

Son títulos sobre crítica cultural. La mirada crítica de estos libros se dirige a la producción cultural. Así la mexicana Cristina Rivera Garza en Los muertos indóciles mira a las formas de escritura colectiva. Miguel Álvarez en La radio ante el micrófono se centra en la producción radiofónica y las implicaciones político poéticas de este medio de comunicación de masas. Verónica Gerber crea un diálogo entre la literatura y el arte contemporáneo o Angel Calvo Ulloa y Juan Canela analizan el comisariado de arte. En su gran mayoría son ensayos, no ficciones, aunque nos gusta desbaratar los géneros y en el caso de la crítica cultural Lucy Lippard su libro Yo veo / tú significas es una novela experimental  que analiza el contexto artístico del Nueva York de los setenta mejor que cualquier ensayo o en el caso de Veronica Geber y su Mudanza, estamos ante un obra de arte con forma de ensayo que se puede leer como una novela.

¿Qué pueden contar a los lectores sobre la colección El origen del mundo?, ¿Qué autores la conforman?

La colección El origen del mundo, cuyo título es una resignificación irónica y feminista del famoso cuadro de Courbet, surge en 2019 con el objetivo de publicar otras formas de pensar, sentir y representar la vida, explorando las intersecciones entre ciencia, economía, cultura y territorio. En una misma colección reunimos ensayo y ficción, algo poco común. La premisa que liga textos de naturaleza tan diversa es la de imaginar mundos con más sentido. Esta es una de las reivindicaciones de la teórica feminista y multiespecies Donna Hawaray, cuyo título Seguir con el problema dio inicio a la colección. Tras ella, hemos publicado ensayo feminista interseccional vinculado al antirracismo y a los feminismos negros, de la mano de referentes como bell hooks, con ¿Acaso no soy yo una mujer?, y prometedoras autoras contemporáneas como Charlene Carruthers, Sin concesiones, así como voces no occidentales, como la de la teórica india Nivedita Menon y su Ver como feminista.

En otra senda de trabajo dedicada a la ficción especulativa, la ciencia ficción y la fantasía, hemos publicado a reconocidas autoras como Marge Piercy y su Mujer al borde del tiempo, o la afrofuturista Octavia Butler con Hija de sangre y otros relatos, así como la antología ensayística Hijas del futuro, uno de los escasos títulos en castellano sobre literatura no realista desde una mirada feminista. A estas y otras publicaciones, se suma recientemente Akwaeke Emezi, une autore no binarie de Nigeria cuya multipremiada novela debut Agua dulce nos ofrece una forma insólita y cautivadora de experimentar el mundo, poniendo en diálogo la cosmología igbo con otras formas occidentales de construcción identitaria. Por último, en lo que entendemos también como una apuesta y compromiso político, traducimos a autoras que escriben en lenguas minorizadas del Estado español con el propósito de amplificar sus voces: comenzamos con Jenisjoplin, de la escritora y bertsolari Uxue Alberdi y hemos publicado también a las autoras euskaldunes Alaine Agirre, con X ha muerto; Miren Amuriza con la salvaje Basa, y en breve publicaremos Quema de huesos, el último libro de narrativa de Miren Agur Meabe, ganadora este año del Premio Nacional de Poesía por una obra en euskera. A estas voces, se suma la traducción del catalán de La plaga blanca, de Ada Klein Fortuny, y próximamente contaremos con más traducciones también del galego. 

Suelen publicar en español a autoras que escriben en euskera, ¿Cómo llevan el proceso de traducción?

Para nosotras es muy importante el trabajo de traducción. Buscamos profesionales que se adecuen a cada obra, muchas veces son las mismas autoras la que tienen claro con quien trabajar. Para poner en valor su tarea de traducción el nombre de quien traduce siempre está en las portadas, incluimos una biografía suya en el interior del libro y siempre mencionamos en la contra de los libros que son obras traducidas. Traducir es poner en valor el idioma original. Es apostar por un diálogo entre dos culturas y la relación sociopolítica de esos dos idiomas. Bajo nuestro punto de vista, traducir idiomas minorizados como el euskera, el galego o el catalá a idiomas hegemónicos como el español se debe hacer con cuidado y respeto. Es una labor importante en la que se debe destacar el idioma original y en todo momento evidenciar que se trata de una traducción. Si no, sobre todo en los casos de auto/traducción, se puede fácilmente silenciar su procedencia. Por eso creamos materiales de promoción como videos subtitulados combinando ambos idiomas y pensamos bien en qué tipo de presentaciones es conveniente hacer cada vez, donde y cómo. Todo ello en interlocución constante con autoras.

Llevan 25 años de camino, ¿cuáles han sido las mayores sorpresas este tiempo?, ¿Alguna anécdota que nos puedan contar?

Durante 25 años consonni ha mutado mucho. Y sí ha habido muchas anécdotas curiosas. Vinculado al nombre las primeras. Ya que convivimos con la empresa de la que tomamos el nombre, la fábrica en concreto se cerró pero la empresa vinculada sigue en activo así que a veces nos llaman para ir a recoger toneladas de material al puerto o nos llegan curriculums muy curiosos. Vinculado al espacio que tomamos para trabajar también hemos vivido situaciones chocantes como cuando estuvimos trabajando en las oficinas del cura en una iglesia en activo. Oíamos oficiar misa mientras trabajábamos. En otro espacio hacia tanto frio que trabajamos con guantes. Cabe decir que consonni siempre es una anomalía, que trabaja en los intersticios, en los espacios “entre”. Entre idiomas, entre geografías, entre lenguajes artísticos. Así que muchas veces nos vemos trabajando en las claves del arte contemporáneo en un contexto literario o al revés, trabajando en un contexto artístico con las herramientas y signos de la literatura. También promoviendo autoras euskaldunes en contextos castellanoparlantes o en contextos euskaldunes hablando de las traducciones en castellano de estas autoras lo que suele generar muchas veces extrañamiento. Al mismo tiempo es nutritivo. El apoyo a nuestra propia cultura en idiomas minorizados nos está aportando la satisfacción de dar a conocer a autoras maravillosas como Uxue Alberdi, Alaine Agirre, Miren Amuriza, Miren Agur Meabe y la doctora que usa el pseudonimo de Ada Klein Fortuny con las que la complicidad es fabulosa, nos apoyamos mutuamente en el camino. Por otro lado, este lugar entre la literatura y el arte nos está generando muchas satisfacciones y una de las ultimas grandes y agradables sorpresas ha sido que nos inviten a participar en la 15 edición de documenta. Somos las editoras artísticas de las guías de la muestra de arte contemporáneo de Kassel que se inaugura el año que viene, en el 2022. También participamos con un proyecto en forma de libro literario y de red de editoriales internacionales.

¿Qué novedades podrá esperar el público lector en los meses que vienen?,

Cerraremos este año con Quema de huesos, el último libro de narrativa de Miren Agur Meabe que reúne en veintiún relatos las vivencias y recuerdos de la protagonista, una mujer decidida a quemar por medio de la escritura los huesos acumulados a lo largo de la vida: el haber y el debe, los aciertos y los errores, los pasos legítimos e ilegítimos.  En 2022, nos esperan más traducciones de autoras euskadunes, entre ellas, repetimos con Uxue Alberdi, en este caso con una crónica literaria que nos acerca a una librería y su contexto. Tendremos también la autobiografía de Gabourey Sidibe, actriz que se hizo mundialmente célebre por protagonizar la película Precious en 2009, y que nos ofrece un relato honesto y con tintes de humor sobre la salud mental, las amistades, la familia, el feminismo, la raza o el peso. Otras voces que publicaremos son las de Isabel de Naverán, con una luminosa crónica sobre el duelo, e Ixiar Rozas, reconocida artista que ha desarrollado una profunda investigación en torno a la voz. Se vienen muchas novedades y sorpresas, contaremos hasta con un premio Pulitzer.

Equipo consonni actual junto a la autora Alaine Agirre (de izq. a dcha.): Marta Alonso, María Mur Dean, Alaine Agirre, Munts Brunet Navarro, Dina Camorino Bua, Belén García y María Macía.

La editora como lectora

¿Cuál es tu relación personal con la lectura?

La lectura me ha acompañado desde pequeña. He crecido en una familia con gran afición por la lectura y escritura que se me ha fomentado desde siempre. De hecho esta mutación de consonni hacia la literatura sin dejar su pie en el arte, este diálogo entre ambos lenguajes, es para mi algo muy orgánico que me hace muy feliz. 

¿Cuál ha sido tu mayor descubrimiento literario como lectora?

De pequeña recuerdo el impacto de Christine Nöstlinger o Jordi Sierra i Fabra. Guardo un recuerdo muy especial de Una habitación propia de Virginia Woolf o de El baile de Irene Nemirowsky que me lo recomendó mi madre y lo leí en un viaje y se lo regalé a gente a la que no conocía pero con quién compartí parte del viaje. Fueron libros que me marcaron y que me influyeron mucho. También leer a Oscar Wilde, Djuna Barnes, Sarah Waters, Virginie Despertnes, Walter Benjamin, Gilles Deleuze, Maite Larrauri, Marina Garcés, Remedios Zafra o a la teórica feminista Joe Freeman han tenido consecuencias sobre mi forma de pensar y actuar.  Últimamente me ha fascinado Carmen María Machado. Pero bueno, por mencionar algunos nombres…

¿Gracias a qué lecturas te vinculaste con la edición?

La ficción me ha llevado a editar. Desde el arte contemporáneo el ensayo y la reflexión de la no ficción es más habitual y cuando empezamos a editar en consonni, mi cuerpo demandaba la ficción que como lectora he devorado desde siempre. Creo mucho en la potencia política de imaginar mundos para mejorar este en el que ambicionamos vivir aunque realmente a veces tan solo lo sobrevivamos. 

¿Qué libros o autores ya publicados te hubiese gustado editar?

Ay, siempre he temido esta pregunta tan habitual a quienes nos dedicamos a esto de editar. No lo sé. Son tantos. Me habría encantado publicar a John Kennedy Toole y su Conjura de los necios y que no hubiera sido tan trágica su forma de publicarlo. O por primera vez a Paul B Preciado y su Testo yonqui o a Carmen María Machado. También haber publicado las Madres no de Katixa Agirre que Tránsito tan acertadamente tradujo. O Panza de burro de Andrea Abreu que la editorial Barret tuvo el ojo de publicar. Aunque en realidad que estas editoriales publiquen libros que admiras y que les vaya bien por ello es bueno para todas las editoriales pequeñas. Ganamos todas aportando biblio-diversidad. 

¿Por qué creer en los libros y en la edición hoy en día?

Hoy en día y siempre. Desde consonni pensamos que la palabra, no solo escrita pero también, moviliza y une. Pensamos que, además de leer, es fundamental dedicar tiempo a buscar voces diversas, diferentes, que nos acerquen a otras realidades, a otras formas de habitar el mundo, que nos hagan, en definitiva y ojalá, perder pie, como dice Julia Kristeva. Abandonar certezas y prejuicios, y volvernos personas más porosas, sensibles, combativas y críticas. Aunque leer a menudo sea una actividad solitaria, nos conecta, nos vincula y es en esos vínculos donde creemos que las transformaciones pueden darse. ¿Quién no se ha encontrado en las palabras escritas con otra persona, quien no se ha transformado aunque sea un poco? Y lo importante además es quienes somos después de haber leído, qué hacemos con ello.

Conoce más sobre la editorial en su página de Babelio.

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Autor: Nico Rose Babelio

Amo leer y por eso amo Babelio

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