Encuentro con editoriales: Tres hermanas

Con colecciones dedicadas a literatura extranjera, la editorial Tres hermanas propone a los lectores hispanohablantes una cuidada selección de literatura australiana, neozelandesa, croata y japonesa. Además de libros de autores españoles contemporáneos y  clásicos en formato ilustrado. En esta entrevista conversamos con Cristina Pineda, su editora. 

¿Nos podrías contar un poco sobre el origen de la editorial?

Tres Hermanas surge de la voluntad de publicar literatura de calidad, alejada de lo mediocre, y del deseo de libertad, de búsqueda de una identidad propia en medio de un mercado saturado de pequeñas grandes editoriales. 

El nombre Tres Hermanas ¿es un homenaje?

Twin Brooks Press quiere emular a la Hogarth Press de Virginia Woolf. Dos sellos gemelos (de ahí TWIN) Tres Hermanas y Silonia. El nombre nace en honor a Chéjov, por este motivo su lema escogido del libreto de Las tres hermanas «La vida es maravillosa. Sí, pero ¿y si sólo lo parece?», Tres Hermanas por una razón emocional, en honor a nosotras, mi hermana melliza, mi hermana pequeña y yo, Tres Hermanas por las tres hermanas de Balthus, y, por supuesto, por las tres hermanas Brontë cuyas vidas, sobre todo la de Emily, me llevaron a Copenhague a escribir mi tesina. La imagen será la misma, esa delicada ilustración de Sara Morante que transformaron en logo los de Papeles Mínimos. Me ha costado llegar hasta aquí, entre otras cosas, por el miedo, que es lo que paraliza a muchas mujeres. Pero por eso, como escribiera Montaigne, la virtud es más grata. También él, en uno de mi ensayos que acompañan en mis noches de insomnio, dejó escrito algo que me ha servido a la hora de emprender el vuelo. Se atrevió a decir

«los dolores de parto, que los médicos consideran grandes y que rodeamos nosotros de tanta ceremonia no tienen la menor importancia para pueblos enteros. Para no hablar de las mujeres lacedemonias, ¿qué otro cambio notaréis después de parir en las mujeres suizas que acompañan a nuestra infantería? Nada, sino que trotando con sus maridos de aquí para allá las veréis hoy llevando a la espalda el crío que ayer llevaban en el vientre. Y esas falsas egipcias llevan ellas mismas a limpiar a sus recién nacidos al arroyo más cercano, donde ellas también se lavan».

Este fragmento me sirve para ilustrar la idea de que «a este crío», a mis libros, me los tenía que llevar yo al arroyo a limpiarlos para lavarme yo también. Sé que podré hacerlo sola. Antes me faltaban arrestos y ahora ya me sobra coraje. No me queda más remedio si quiero que mi catálogo sea mío. Entonces la palabra «arroyo» tenía que estar en la razón social de esta nueva empresa: BROOK.

La editorial presenta varias colecciones ¿puedes hablarnos un poco de ellas?

Tierras de la Nieve Roja, de literatura en castellano y español de nuestro país y Latinoamérica; Otros Mares, de literatura de otros países incluida la anglosajona; Tierras de la Nube Blanca, de Australia y Nueva Zelanda y Classics Revisited, clásicos con nuevas traducciones ilustrados y en breve, Clepsidra, ensayos de filosofía y arte.

Tres hermanas publica autores de otras geografías ¿Cómo ves la recepción de la literatura australiana y neozelandesa entre los lectores españoles? 

Gustan porque revelan su manera de comprender la realidad y una identidad propia y singular. Nuestra intención es publicar más en estos años venideros.

¿Cómo llegan los autores a la editorial?, ¿de qué manera construyen su catálogo? 

Antes recibíamos manuscritos, pero ahora son tantos que preferimos rescatar textos ya agotados o escuchar a los agentes que han hecho una selección previa. No obstante, seguiremos buceando en primeras novelas de autores que tengan una trayectoria o que ofrezcan una garantía a través de concursos y en textos de autores que ofrezcan proyectos interesantes por medio de convocatorias muy concretas. Estos años estas novelas han construido una parte importante de nuestro catálogo y lo han dotado de sentido. Son autores de nuestro país que han encontrado un canal para que los lectores puedan ser testigos de su voz peculiar y su manera luminosa de percibir su entorno. Tenían una historia que contar y de «asaltar el lenguaje, en estallidos mordaces», como diría Céline.

¿Hay una intención firme y declarada de publicar literatura escrita por mujeres?

Por supuesto. En Tres Hermanas publicamos literatura escrita por hombres y mujeres pero somos conscientes de que las mujeres han encontrado pocas vías hasta ahora para dejar testimonio escrito de su historia y queremos ser una editorial donde su voz se despoje de esa piel patriarcal de la que hablaban Susan Gubar y Sandra Gilbert.

Llevan cinco años de labor editorial ¿cuál ha sido el mayor aprendizaje en este tiempo?, ¿qué anécdotas nos podrías contar? 

Mi mayor aprendizaje ha sido que en este camino pedregoso que es la edición y la gestión cultural hay que asumir que el riesgo es enorme y los frutos escasos y solo se recogen con el tiempo, pasados los años y entonces la alegría responde al entusiasmo inicial. Hay autores que confían en mí y eso es maravilloso. Autores y traductores con los que mantengo una relación especial. Puedo contaros que todavía hay algunos lectores que no saben que Tres Hermanas es una editorial independiente que camina de la mano del sello infantil y juvenil Silonia, mis sellos gemelos. Me preguntan si somos tres y no, aunque detrás de nuestro trabajo, el de mi socia y el mío, somos casi trescientas. 

Si bien una editorial apuesta por todos sus libros, si tuvieras que presentar y recomendar Tres hermanas ¿con qué títulos lo harías? 

Las Mitford. Cartas entre seis hermanas, que inicia la publicación de género epistolar y que es un compendio de todos los géneros porque habla de la literatura, el arte, y la historia de todo el siglo XX, El Diario de Virgina Woolf, porque es la primera vez que se publican los treinta cuadernos recogidos en los cinco volúmenes que publicaremos íntegros, El mundo es redondo, único cuento escrito por Gertrude Stein. En castellano apuesto por La playa y el tiempo, de Ernesto Calabuig, que, en opinión de Santos Sanz Villanueva «debe figurar entre nuestros mejores libros de cuentos» y por Mares sin dueño, de Esther Ginés, un libro sobre las grandes pasiones y el modo de lidiar con las verdades ocultas que el mar o el devenir vuelve a traer siempre a la orilla despojadas de esa pátina de olvido con que queremos ocultarlas.

¿Se relacionan con los lectores a través de las redes sociales?, ¿cómo es la interacción? 

Sí, nos escriben vía mensajes directos a IG, Twitter o Facebook y siempre es positiva, incluso cuando recibimos críticas negativas porque nos ayudan a rectificar y enmendar errores.

¿Qué novedades podrá esperar el público lector en los meses que vienen?, ¿alguna sorpresa? 

Las Cartas íntegras de Sylvia Plath, una nueva traducción de Madame Bovary a cargo de Mercedes Noriega e ilustrada por Fernando Vicente y una nueva colección de ensayo (la tercera de las hermanas) que iniciamos con una conferencia del músico Paul Hindemith, Johann Sebastian Bach, una herencia obligatoria, en el que se trasciende lo musical para hablarnos de la grandeza de la que somos capaces como seres humanos (algo que hoy en día, en plena pandemia, necesitamos escuchar).

El editor es un gran lector

Cristina Pineda, Editora

¿Cuál es tu relación personal con la lectura? 

No puedo leer al ritmo de antes, pero necesito leer para desconectar y para eso tengo que leer siempre en el idioma original: inglés, francés, catalán e italiano. Lamentablemente, no sé alemán. El día que deje de leer por placer, mi relación con los libros se habrá acabado para siempre. Mis lecturas son mi refugio y mi isla, donde puedo ausentarme y escuchar el silencio.

¿Cuál ha sido tu mayor descubrimiento literario como lectora? 

Mi mayor descubrimiento ha sido Por el camino de Swann, de Proust a los 11 años; Del tiempo y el río, de Thomas Wolfe, a los 13 años, y Cumbres Borrascosas a los 20 y por supuesto, Memorias de África, a los 23 que me llevaron a estudiar mi tesina a Copenhague. No habrá mayores tesoros que aquellos porque los leí con la inocencia y el arrobo de la juventud. Cuando apenas sabes de la vida y tus hallazgos los encuentras únicamente en los libros experimentas la belleza de lo sublime de la que hablaba Kant.

¿Gracias a qué libros o autores decidiste incursionar en la edición? 

Gracias a los libros de los que he hablado antes pero también a Balzac, a Maupassant, a Ovidio, a Virgilio, a Jean Rhys, a Claudio Magris y a Carson McCullers. Recuerdo con claridad el momento en que los leí. Marcaron etapas de mi vida de las que podría escribir libros enteros. No sería yo sin la mitología, la sabiduría de los clásicos y las grandes novelas de las literatura inglesa y francesa que me acompañaron durante mi formación.

¿Qué libros o autores ya publicados te hubiese gustado editar? 

A Karen Blixen, a Carson McCullers, a Jean Rhys, a Cristina Fernández Cubas y al primer Aramburu. Me habría gustado ser Scott Fitzgerald y si volviera a nacer en la edición me gustaría editar casi todos los libros que ya he publicado. Y me gustaría haber escrito El molino en el Floss, de George Eliot, Ada o el ardor, de Nabokov, Ana Karenina de Tólstoi y El primer amor, de Turguenev. Ni siquiera con editarlos me habría conformado: me habría gustado escribirlos y haber sido dotada con el talento de los que sí lo hicieron.

¿Por qué creer en los libros y en la edición hoy en día?

Ayer leyendo a Iris Murdoch me encontré con un pasaje en el que el protagonista sueña que vuelve a ser joven. Yo leo para volver a ser la muchacha que fui en las páginas de las novelas porque ha llegado un momento de mi vida en que, a pesar de mis hijos y mi familia, estoy sola y solo sé hablarle al dolor, al miedo y a las incertezas a través de los libros que me salvan, y compartiendo el mismo bote salvavidas con los lectores editando esos libros que dan respuestas sin exigir ningún esfuerzo, tan solo el placer de leerlos.

Conoce más sobre Tres Hermanas en su página de Babelio.

Autor: Nico Rose Babelio

Amo leer y por eso amo Babelio