Encuentro con editoriales: Contraseña

Desde Zaragoza, una editorial independiente cuyo catálogo está formado por obras inéditas u olvidadas pero también por autores contemporáneos. Con mucho cuidado en la traducción y especial atención al diseño e ilustración, Contraseña se abre paso en el sector editorial con propuestas de calidad. En este encuentro conversamos con Alfonso Castán, su editor. 

¿Nos podrías contar un poco sobre el origen de la editorial?

La editorial surge cuando dos amigos (Francisco Muñiz y Alfonso Castán) entusiastas de la literatura y de los libros bien hechos se dan cuenta de que pueden aportar algo diferente al —saturado— mercado editorial.

¿De dónde surge el nombre de la editorial?

No fue una decisión sencilla; de hecho, fue una de las que más tiempo nos llevó. Queríamos que la editorial tuviera un nombre sencillo, fácil de recordar y que aludiera a lo que nosotros entendemos que es un libro. Tras darle muchas vueltas y descartar muchos nombres, nos decidimos por este. Un libro, en cierta forma, es una contraseña que se le da a un lector para que acceda a un mundo al que de otra forma no podría llegar.

La editorial presenta un catálogo en el que convivan tanto obras inéditas o editadas hace mucho tiempo de autores muy conocidos por el lector ¿Cómo escogen los títulos a publicar?

Podría decirse que cada libro ha llegado hasta nuestro catálogo por un camino diferente. Las hermanas Bunner o Eugene Pickering, por ejemplo, son obras de dos autores a los que hemos leído mucho, Edith Wharton y Henry James, y que, incomprensiblemente, no estaban a disposición de los lectores españoles. Descubrimos Un matrimonio de provincias, de Marquesa Colombi, gracias a que averiguamos que se trataba de un libro que habían recuperado en Italia dos autores a los que admiramos, Natalia Ginzburg e Italo Calvino. El silbido del arquero fue una propuesta que nos hizo su autora, Irene Vallejo. El papel pintado amarillo, de Charlotte Perkins Gilman, o Toba Tek Singh, de Saadat Hasan Manto, fueron sendas propuestas de las traductoras María José Chuliá y Rocío Moriones. Los cuentos de violencia machista de Emilia Pardo Bazán fueron un descubrimiento nuestro para cuya edición contamos con la inestimable colaboración de Cristina Patiño Eirín, profesora de la Universidad de Santiago de Compostela. He de decir que, en ocasiones, a la hora de decidir si publicamos un título o no, hemos tenido en cuenta la opinión de varias amigas que son excelentes lectoras y de cuyo criterio nos fiamos (Yolanda, Lydia, Elena, los libreros Marta y Chema, de Anónima, y Cristina, de Masdelibros). Como veis, cada libro tiene su historia.

Las portadas de su catálogo destacan por ser elaboradas por un ilustrador diferente cada una ¿Nos puedes contar un poco más sobre esto?

Esta fue una de las primeras decisiones que tomamos cuando pusimos en marcha la editorial: que cada una de las cubiertas de nuestros libros llevaría una ilustración realizada ex profeso por una ilustradora o un ilustrador. En este aspecto fue fundamental el trabajo de dos excelentes profesionales aragoneses: el diseñador Fernando Lasheras y el ilustrador y diseñador Jesús Cisneros. Ellos fueron quienes decidieron todo lo que tiene que ver con el aspecto físico del libro: diseño de la cubierta, contracubierta y solapas; formato; tipo de papel; tipo de letra… 

En la página de la editorial se reconoce también el trabajo del traductor y el prologuista, ya que podemos seleccionar los libros en función de quien los haya escrito, ilustrado, traducido o prologado ¿Cómo es su relación con traductores y prologuistas?

Como creemos que debe ser la relación entre un editor y cualquiera de los profesionales que intervienen en un libro. Por resumir: respetamos su trabajo (en el sentido de que cualquier cambio, por mínimo que sea, se lo consultamos), no les agobiamos con los plazos y les pagamos lo antes posible y lo que ellos consideran que tienen que cobrar. En el caso de una editorial como la nuestra, cuyo catálogo está compuesto sobre todo por traducciones, la labor de un traductor es fundamental e indispensable, algo que queda patente en la propia cubierta.

Gran parte del catálogo está ocupado por autores fallecidos. ¿Cómo hacen para que estos lleguen a los lectores actuales?

En el caso de autores conocidos (Edith Wharton, Henry James o Emilia Pardo Bazán, por ejemplo) es más sencillo porque ya hay lectoras y lectores que los conocen y han leído algunas de sus obras. En el caso de autores inéditos es más difícil, claro. Curiosamente, el primer éxito de la editorial (entendiendo por éxito que fue el primer libro que tuvimos que reimprimir varias veces) fue Un matrimonio de provinicias, de una autora de la que hasta entonces no se había publicado nada en España, Marquesa Colombi.

Si bien una editorial apuesta por todos sus libros, si tendrían que presentar Contraseña Editorial con cinco títulos. ¿Cuáles serían estos?

Esta es la respuesta más difícil, que conste:

La señal y otros relatos, de Vsévolod Garshin

Las hermanas Bunner, de Edith Wharton

Claroscuro, de Nella Larsen

El silbido del arquero, de Irene Vallejo

El encaje roto (Antología de cuentos de violencia contra las mujeres), de Emilia Pardo Bazán

¿Cuál han sido las mayores satisfacciones y decepciones en estos años de labor editorial?, ¿alguna anécdota?

Estos diez años de vida de la editorial nos han deparado, sobre todo, satisfacciones: la satisfacción de publicar a escritoras estupendas con las que mantenemos una buena relación (Irene Vallejo, Ana Alcolea y Patricia Esteban Erlés), la satisfacción de conocer a grandes profesionales de todos los ámbitos relacionados con el mundo del libro (traductores, ilustradores, libreros, distribuidores, periodistas, bibliotecarios, escritores, profesores), la satisfacción de ver que nuestro trabajo es apreciado, la satisfacción de enterarnos de que una librería recomienda un título nuestro, la satisfacción de recibir correos o mensajes de lectoras y lectores que nos dan las gracias por haber publicado un libro o que nos cuentan lo que han disfrutado y aprendido con un título nuestro… Como ves, muchas satisfacciones. En cuanto a las decepciones, por suerte, han sido pocas, y casi todas relacionadas con la imposibilidad de publicar un libro que nos interesaba mucho.

Una anécdota: estábamos a punto de encargar la traducción de una novela de un autor norteamericano que nunca se había editado en España y que estábamos seguros de que podía resultar un descubrimiento para muchos lectores cuando, un buen día —o, mejor dicho, un mal día—, me la encuentro en la mesa de novedades de una librería de Burgos (editada por una editorial estupenda, por cierto). Aclaro que la novela era una obra huérfana de derechos de autor. Aclaro también que la novela se convirtió en un pequeño éxito de ventas. Creo que todavía no me he recuperado del disgusto.

¿Se relacionan con los lectores a través de las redes sociales?, ¿cómo es la interacción?

Para nosotros, esa interacción es muy enriquecedora, ya que nos permite conocer qué es lo que opinan los lectores de nuestros libros, algo que antes de que existieran las redes sociales era más difícil. El feedback que se establece, en nuestro caso, entre un editor y sus lectores es muy gratificante. No siempre la opinión sobre un libro es buena, pero somos conscientes de que es imposible que todos nuestros libros gusten por igual a todo el mundo.

¿Qué novedades podrá esperar el público lector en los meses que vienen?, ¿alguna sorpresa?

Nuestra próxima novedad será Míster Witt en el Cantón, de uno de mis escritores preferidos, Ramón J. Sender; a continuación publicaremos La buhardilla, de Marlen Haushofer, una autora austríaca muy interesante de la que Volcano ha publicado este año La pared, y, para terminar este año tan raro, Alberte y Jakob, de la noruega Cora Sandel, que estamos seguros de que va a ser un descubrimiento para muchos lectores.

El editor es un gran lector

¿Cuál es tu relación personal con la lectura?

Me sigue deparando el mismo placer que cuando de niño me pasaba horas y horas embebido en un libro.

¿Cuál ha sido tu mayor descubrimiento literario como lector?

Por suerte, sigo descubriendo obras y autores cada día —lo malo es no tener tiempo para leer todo lo que descubro—. Recuerdo la conmoción que me produjo la primera lectura de La metamorfosis, de Kafka, de Pedro Páramo, de Juan Rulfo, y de El corazón es un cazador solitario, de Carson McCullers.

¿Gracias a qué libros o autores decidiste incursionar en la edición?

Todo lo que había leído hasta entonces me animó, en cierta forma, a convertirme en editor.

¿Qué libros o autores ya publicados te hubiese gustado editar?

Muchos, muchísimos. Por decir tres libros: A sangre fría, de Truman Capote, Jakob von Gunten, de Robert Walser, y La modificación, de Michel Butor. Por decir tres autores: Thomas Bernhard, Pío Baroja y Natalia Ginzburg.

¿Por qué creer en los libros y en la edición hoy en día?

Hoy en día, como siempre, sigue siendo fundamental —aunque algunos piensen que no— el papel que desempeña una editorial como intermediaria entre los escritores y los lectores. También me parece importante, con vistas a que el panorama editorial sea más rico y variado, el empeño que ponemos editoriales como la nuestra en rescatar o dar a conocer a los lectores obras no publicadas nunca en España o que, incomprensiblemente, habían caído en el olvido, obras que, por lo general, suelen ser más difíciles de vender.

Conoce más sobre la Editorial Contraseña en su página de Babelio.

Autor: Nico Rose Babelio

Amo leer y por eso amo Babelio