Encuentro con editoriales: Pre-Textos

Fundada en Valencia en 1976,  Pre-Textos  se ha posicionado como una editorial dedicada a las obras fundamentales de la literatura y del pensamiento, así como a los nuevos escritores en todos los géneros, con un catálogo compuesto por más de mil títulos publicados en distintas e interesantes colecciones. Conócela en esta entrevista de la mano de Manuel Borrás, su editor, con quien tuvimos el placer de conversar.

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Manuel Borrás, Editor de Pre-Textos

¿Cómo se creó Pre-Textos?

Nosotros comenzamos cuando apenas habíamos cumplido veinte años. Fue un origen totalmente vocacional de tres jóvenes universitarios que se sintieron en un momento impelidos a publicar a América y también, como hijos de los hipotéticos vencedores de la guerra civil española, hijos también de la transición democrática, creíamos que era importante contribuir a la reconciliación de esas dos Españas. Entonces, en la medida de nuestras posibilidades, quisimos recobrar parte de la memoria del exilio republicano español en nuestro catálogo, junto a esa vocación americanista y también a una inquietud puramente universitaria que era que muchos libros no estaban traducidos al español todavía pues eran libros que si no sabías las lenguas originales no podías tener acceso.

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¿Cómo surgió el nombre de la editorial?

El nombre es producto de una noche en torno a una botella de whisky en la que ya teníamos que tener un nombre porque había también que darlo por un requisito legal para salir a la luz. Entrada la noche, alguien dijo «tenemos que encontrar un pretexto» y yo dije «oye porqué no pretextos». Nos gustó a todos. Manuel Arranz, uno de nuestros colaboradores, dijo «y además para inducir un poquito de ambiguedad vamos a ponerle un guión» y así nació el nombre.

¿Cómo surgen las colecciones de la editorial?

Surgen por necesidades siempre, por ejemplo tenemos la colección de Letras Hispánicas  con la que fuimos vinculando parte de la memoria del exilio republicano español y del exilio interior, publicamos libros desde el presidente de la república española Don Manuel Azaña hasta Miguel de Unamuno. La colección de poesía que es también una colección de referencia de la editorial nace por nuestro amor a este género obviamente. La colección de ensayo, en cambio, venía a complementar aquello que faltaba en el ámbito del estudio del pensamiento en nuestra lengua. Y así ha pasado con todas.  Las colecciones tienen que fundamentarse en una necesidad.

«El mejor libro que puede escribir un editor es su propio catálogo»

Los editores escribimos nuestra vida con ese catálogo, un catálogo que se caracteriza por su carácter polifónico, tú vas convocando voces de distintos sitios y la labor del editor literario es armonizar todas esas voces para que no haya disonancias y sobre todo un catálogo es una casa común a la que se invita a una serie de gente para que establezca un diálogo simbólico con sus compañeros de catálogo.

Los editores defienden todo su catálogo pero ¿qué títulos o autores plantearías como indispensables y recomendarías a nuestros lectores?

Para mí hay dos personas que han sido mis amigos y maestros que recomendaría a pies juntillas que se leyeran. El uno es Ramón Gaya, el gran pintor español y unos de los grandes ensayistas de la mitad del siglo XX, tan importante como podría ser María Zambrano. También José Antonio Muñoz Rojas e indiscutiblemente, Andrés Trapiello o José Luis Pardo.  Recomendaría todos los libros porque uno defiende todo lo que publica pero distingo a estos porque han sido autores a quienes hemos ayudado a que estén en el lugar que están ahora y que, a su vez, nos han enriquecido muchísimo a nosotros.

La editorial es una de las pocas que siguen reeditando y reimprimiendo sus títulos, mantienen un fondo de libros, cosa que ya no es muy común en el mundo editorial ¿Cómo lo llevan? 

Nos da mucha satisfacción ver que libros que publicamos décadas atrás, ahora se estén agotando. Que hemos apostado por la calidad y no por las modas. En este sentido nos consideramos beligerantes con la obsolescencia de este mundo. Nosotros somos muy beligerantes con la obsolescencia de este mundo. El libro si es bueno supera y sobrevive al momento en que fue publicado.

Los lectores en las redes son los nuevos críticos literarios ¿Cómo se lleva Pre-Textos con la difusión virtual del libro?

Detrás de todo lector gustoso y atento hay un crítico honesto porque sabe perfectamente lo que quiere. Los lectores son quienes fijan las jerarquías. Entonces tener una interlocución para un editor de la naturaleza de la mía es un constante reto. Es muy grato porque tú no tienes que bajar nunca la guardia y sabes que no les puedes decepcionar y eso enriquece tu trabajo.

«El editor como mediador cultural»

Si hay algo que verdaderamente dignifica nuestra labor es que somos un puente entre dos mundos que están condenados a entenderse, el mundo de la creación y el mundo de los lectores. Si nosotros podemos servir de nexo entre esos dos mundos yo creo que nuestro trabajo está más que justificado.

¿Qué novedades pueden esperar de Pre-Textos los lectores?

Muchas cosas, muchas cosas. Mencionarlas todas o arbitrariamente me parece violento pero puedo decir que todo lo que han podido encontrar los lectores de Pre-Textos que nos han seguido y con quienes hemos logrado crear un vínculo de lealtad,  lo van a seguir encontrando. Nosotros vamos a tratar de escoger aquello que consideremos excelente para compartirlo con ellos. Editar es una forma de compartir.

¿Cuál fue tu primer descubrimiento literario como lector?

Yo siempre menciono la sorpresa y el deslumbramiento que supuso para un lector joven el descubrimiento de Rubén Darío, para mí ese fue el descubrimiento de América. Recuerdo haber preguntado a mi padre dónde está Nicaragua a lo que mi padre, como siempre, me remitió a la enciclopedia Espasa-Calpe, como un modo de inducirme en la cultura de los libros. Empecé ahí a realizar mi viaje a América,  a través de sus escritores, antes de conocer el continente físicamente.

¿Cómo te relacionas con la literatura latinoamericana?

Yo he sido, como español, deudor de América no solo por todo lo que sacamos en tiempos coloniales, de riquezas físicas, sino porque tenemos contraídas deudas de amor con América. Le debemos mucho, más de lo que creemos. Nosotros en la justa medida que hemos podido colaborar nos hemos sentido impelidos a ser voceros de lo mejor de América, eso no es una labor que haya hecho exclusivamente la editorial Pre-Textos, también otros colegas como Visor, Hiperión, Renacimiento de Sevilla o Breño en Extremadura, un señor que está haciendo él solo con un esfuerzo titánico que la literatura americana se conozca.

¿Cómo hacer que esta literatura sea más conocida y difundida en España?

No ver a América solo como un cliente potencial o un mercado, sino verlos como iguales. Darnos cuenta también que la grandeza de nuestra lengua —ahora se está escribiendo en español parte de la mejor literatura universal— la debemos precisamente a nuestra diversidad. Tenemos que remar en la misma dirección y dejarnos de retóricas que no van a ningún lado. Nuestras orillas están alejadas físicamente, tendríamos que aunar esfuerzos para que esas orillas se acercasen más.

¡Gracias Manuel por tus respuestas!

Conoce más sobre Pre-Textos en su página de la editorial en Babelio.

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