Encuentro con editoriales: Impedimenta

En esta entrega presentamos a la editorial Impedimenta desde la voz de su director.

Iniciamos nuestra serie de entrevistas para conocer de cerca a las editoriales. Lo hacemos con Enrique Redel, director de Impedimenta, editorial independiente española con gran resonancia dentro de la edición literaria ya que recupera y crea clásicos indiscutibles en libros que, como objetos, también son joyas.

REDEL02
Del archivo personal de Enrique Redel

Sobre el origen de la editorial ¿cómo se creó y cómo ha sido el trabajo hasta ahora?

Impedimenta nació en la primavera de 2007, y publicó su primer título en septiembre de ese mismo año (La abadesa de Castro, la crónica italiana de Stendhal). Yo, que trabajaba como editor en Funambulista, ya llevaba un cierto tiempo planteándome crear una editorial que aunara rigor selectivo, excelencia estética y también cuidado por los colaboradores. Una editorial «de rescate», que recuperara y que también propusiese «nuevos clásicos», que no respondiera a modas sino al fondo editorial. Todo muy a largo plazo (en cierto modo adoptamos el lema de Arnau Ballester, Paciencia, estamos plantando). Impedimenta es todo eso, además de una editorial inquieta, y un vehículo del propio gusto literario de sus editores.
Al principio estaba yo solo al frente de toda la editorial, hasta que en 2012 se incorporó al equipo Pilar Adón, que ahora codirige la editorial. Actualmente somos seis personas trabajando en el proyecto, y de los 13 títulos en cada uno de los dos primeros años (en una sola colección de narrativa), pasamos a los treinta que publicamos actualmente (en seis colecciones, tres de ellas de contenido gráfico), hasta llegar a los 223 títulos que conforman nuestro catálogo en estos momentos.

REDEL3

¿A qué responde el título de la editorial?

El nombre de la editorial no es caprichoso. La impedimenta era el bagaje que llevaban los soldados romanos en sus campañas. La mochila que cargaban en las largas marchas, que pesaba una barbaridad y les hacía avanzar más lentos, quizás, pero que también les proveía de todo lo necesario. Pues ocurría que todo lo que cargaban en ella era imprescindible. Si se deshacían de algo de lo que llevaban era posible que murieran en la batalla. Para nosotros, los libros que te acompañan a lo largo de tu vida son como tu bagaje: los libros que acumulas, que no siempre te han hecho exactamente feliz, sino que te han afectado, o forman parte de tu historia. Los que has ido dejando atrás, son libros que no forman parte de ti. Cada uno tiene una biblioteca personal. Una impedimenta.
Los libros te liberan, ciertamente, pero físicamente te anclan allá donde estés. Leer es una de las pocas actividades que requieren toda tu atención. Cuando lees, el mundo circundante desaparece. De suerte que el libro te obliga a vivir a un cierto ritmo, mucho más lento que el habitual. Y te obliga a invertir tiempo. ¿Es eso malo? ¿Avanzar lento por la vida es malo, dedicar tiempo a cultivar nuestra mente lo es? Creemos que leer es recuperar un ritmo más natural para nosotros mismos, en una era de inmediatez.

Impedimenta nace para «recuperar clásicos incontestables, pero también para fabricar clásicos modernos» ¿De qué manera se evidencia esto en su catálogo?

En Impedimenta hay una búsqueda constante, por parte de sus editores: de recuperar nombres y voces que están negligidos u olvidados, o poco representados en nuestro canon, pero también de buscar nuevos nombres, nuevas referencias, de «renovar» la nómina de autores que creemos que deberían estar en los fondos de las librerías y las bibliotecas personales.
Estamos muy felices de haber recuperado y haber colocado en su lugar natural, así, a nombres como Iris Murdoch, Kingsley Amis, Natsume Soseki o Stanislaw Lem, o «haber descubierto» nuevos nombres que formarán sin duda del canon de las próximas décadas, como Mircea Cartarescu, Penelope Fitzgerald, Stella Gibbons o Edmund Crispin.
La labor de un buen editor no es adscribirse a las modas (publicar literatura erótica cuando toca, o publicar la adaptación literaria de la película del momento), sino proponer constantemente nuevas vías, o recuperar obras que consideramos que nos explican como lectores.

La editorial presenta varias colecciones ¿en qué consiste cada una?

La colección principal de Impedimenta, que incluye el 75% de nuestros títulos, es nuestra colección de narrativa. Se trata de los reconocibles volúmenes en rústica con sobrecubierta verjurada, con un recuadro negro en la portada, que «enmarca» el motivo de cubierta. No tiene un nombre o denominación específica, y es nuestra colección más generalista (literatura traducida, literatura en castellano).

En 2012 abrimos una colección de novela gráfica «literaria» (destinada a librerías generalistas, no específicamente a tiendas de cómic) y libro ilustrado de gran formato, El Chico Amarillo, que cuenta con 24 títulos hasta ahora. Aunque quizás la colección que más alegrías nos depara últimamente es La Pequeña Impedimenta, que abrimos hace tres años para publicar literatura infantil, y que no hace más que recibir premios (como el Llibreter o el Kirico, por El viaje de Francesca Sanna, o el Bologna Ragazzi Award en la categoría de Arte.

Asimismo, tenemos un par de colecciones algo más pequeñas. Para publicar ensayos literarios nació El Panteón Portátil, donde incluimos textos sobre Inteligencia Artificial (El rival de Prometeo), obras periodísticas de Wharton o tratados de Balzac. Es una colección que dejamos en cierto modo «parada» y cuyas nuevas aportaciones pasaron a partir de un determinado momento a la colección principal de narrativa. En 2011 nació una colección, La Biblioteca del Pájaro Dodo, que solo tiene tres títulos, en la que incluimos diccionarios o quizás mejor sería decir obras de referencia atípicas. Tampoco es una colección que alimentemos demasiado. Por último tenemos una pequeña colección de libro infantil «vintage» llamada El Mapa del Tesoro.

Gracias a su trabajo editorial se conocen obras de autores extranjeros no publicados antes en España ¿en base a qué escogen los títulos que publican?

Como decía antes, la verdadera labor de un editor es la de descubrir nuevas voces. Existe una especial vocación en este sentido a la hora de elegir los títulos que integran nuestro plan editorial de cada año. El hecho de que un título entre o no en el mismo no tiene que ver con la oportunidad «comercial», ni con que pensemos que se trata de un libro que nos va a funcionar mejor o peor de cara a las ventas. Un buen editor no es el que elige los títulos (le parezcan mejores o peores) solo porque sabe que se van a vender, sino el que elige libros que le apasionan y luego intenta que se vendan. Las ganancias derivadas de la labor editorial son pequeñas, así que mejor dedicarse a esto por pasión, por gusto. Y publicar los libros que te gustan realmente. Hay demasiados libros buenos en el mundo como para perder el tiempo y las energías publicando libros que no te gustan.
En este sentido, y sin querer caer en el tópico, publicamos los libros que nos emocionan, los libros que nos gustaría encontrar como lectores en la mesa de novedades (y eso que leemos muchísimos cada año, y descartamos el 90%). No hay que perder la vista que somos antes que nada lectores, y que esa emoción primigenia que uno siente al leer un buen libro no puede perderse.

En estos casi 11 años de trabajo editorial ¿Cuáles han sido las mayores sorpresas?

Cada año se publican cerca de 7000 novedades «literarias» en España. Los libros de Impedimenta son una pequeña gota en un océano de libros magníficos. Que un lector o una lectora anónima entre en una librería, y de entre la oferta excelente que muestran las librerías en sus mesas, escoja un libro de Impedimenta, ya para mí es un pequeño milagro. Dicho esto, satisface muchísimo que la humilde propuesta de un editor llegue a muchos lectores, que aprecian como tú el valor de un libro. Yo siempre publico mis títulos pensando que pueden llegar a lo más alto. Así que cuando un libro triunfa, para nosotros no es realmente una sorpresa. Es una inmensa alegría cada vez que eso ocurre, pero son más las decepciones cuando un libro en el que creías y que consideras increíble no logra llegar a los lectores. Sin duda haces algo mal, porque muchas veces hay títulos que se merecerían más y no lo consiguen porque tú no has sabido transmitir esa emoción que te ha llegado a apostar por el título como lo haces.

¿Qué significa ser  independiente en el ámbito editorial español?

Yo me siento muy cómodo en el mercado editorial español, y también en el iberoamericano, donde somos excepcionalmente bien acogidos. Nuestro interés primero no es ganar mucho dinero, sino establecernos como una opción interesante, llegar a nuestros lectores, que nuestros les digan algo, compartir nuestras apuestas y que estas se conviertan en parte de al menos una biblioteca de alguien igual de apasionado que nosotros. En este sentido, la independencia te permite dejarte llevar solo por tu gusto (y también por tus recursos, aunque uno puede acceder a algunos autores increíbles con el aval de tu propia labor y con un catálogo donde estos autores encuentran voces afines) y por lo que tú crees que es pertinente publicar. No dependemos más que de nuestros libreros de cabecera, de la prensa y de la confianza de los lectores que nos siguen. Nadie nos dice por qué autores y por qué libros tenemos que apostar. Nuestro catálogo es nuestra selección sincera. Y ese es un lujo increible.

Aunque para un editor todas sus publicaciones son indispensables ¿qué libros o autores de su catálogo recomendarían descubrir a nuestros lectores?

Como editores, esto es, como lectores «privilegiados», también tenemos nuestro canon de libros imprescindibles. Todos los libros que publicamos son importantes, todos nos dicen algo, pero hay algunos que nos definen, que han definido un momento clave de la editorial, o bien plasman mejor que otros la excelencia que siempre buscamos en nuestras apuestas. Si tuviera que quedarme con cuatro o cinco títulos de Impedimenta a lo largo de estos diez años, hablaría de Solenoide de Mircea Cartarescu, una obra cumbre de la literatura europea de los últimos años, que afortunadamente ha llegado a muchos lectores gracias al apoyo de la prensa y los libreros, y que augura cosas muy buenas de un autor que ha llegado para quedarse; La hija de Robert Poste, de Stella Gibbons, una comedia inglesa «de maneras», enormemente inteligente, que nos abrió a un público muy amplio hace años, y que aún sigue seduciendo a los lectores; La librería de Penelope Fitzgerald, la primera de las obras publicadas en Impedimenta de una autora clave de la segunda mitad del XX en Inglaterra, reivindicada por autores como Barnes, Hollinghurst o Lodge como una autora irrepetible; Oso de Marian Engel, un canto al amor —a la naturaleza, a la libertad— como pocos que se han escrito, que se esconde tras una pequeña historia escandalosa; o Botchan de Natsume Soseki, que ganó el Premi Llibreter en 2008 y que se trata de uno de los libros más leídos en Japón en los últimos 100 años, nunca traducida antes al castellano.

El diseño de portadas es algo destacable de Impedimenta, es un trabajo muy bien cuidado que la distingue de otras propuestas ¿qué hay detrás de cada portada?, ¿cómo llevan esa parte del proceso?

No seríamos capaces, por respeto al lector, al librero, al autor, de publicar un libro feo, mal hecho, o mal diseñado. La buena maqueta, la buena producción, la buena encuadernación, un elegante motivo de portada, son señales de respeto.
Dicho esto, la labor de elección de las cubiertas (que me reservo para mí mismo, en mi labor no solo de director editorial, sino de «director de arte» de Impedimenta), es una de las más divertidas y satisfactorias de mi día a día. A veces es agónica, porque no encuentras el motivo perfecto, pero es una de las labores que más me gusta hacer. Admiro los libros bien hechos, creo que los libros son portadores de belleza, y esta belleza se tiene que plasmar no solo en el interior del libro, sino también en su exterior.

¿Defensores del papel y detractores del e-book?

No tenemos nada contra el e-book, y de hecho un 80% de nuestro catálogo está en este formato. Aun así, todos nuestros esfuerzos creativos y estratégicos pasan por el papel. Y no por motivos sentimentales, sino porque somos usuarios del libro de papel, nuestro catálogo no se explica sin el papel, creemos que el papel forma parte de nuestro ADN, y nuestros libros tienen su expresión en el papel. Los libros que nos interesan están pensados para ese soporte, que nos parece insuperable para determinados géneros, como los que nosotros practicamos. Al e-book lo respetamos, porque respetamos a nuestros lectores que «consumen» libros en este formato. Sin embargo, lo consideramos una tecnología obsoleta, al contrario que el papel, que es una tecnología robusta. No creemos en la forzosa digitalización de los contenidos. Es como si creyéramos que el botón va a desaparecer porque aparece la cremallera, o que la escalera desaparecerá porque se inventa el ascensor. Escalera y botón son soluciones sencillas y accesibles. La cremallera, el botón y el e-book son soluciones complejas, efectivas y evidentemente sustituíbles y mejorables.

¿Qué tanto usan los medios digitales para la promoción y difusión de su catálogo?

Constantemente, y de modo militante. Si bien somos unos convencidos del papel, los medios digitales y las nuevas tecnologías son claves para difundir nuestros libros y para que los lectores, a un lado u otro del Atlántico, conozcan nuestras novedades, sepan de nuestros lanzamientos y puedan interactuar con nosotros. Tenemos una persona específicamente encargada de alimentar nuestras redes sociales, de contactar con nuestros lectores y de dar vida a la comunicación de la editorial por este medio.

¿Novedades editoriales para este año?

Se trata de un año cargado de novedades interesantes, y muy esperadas por muchos. Destacaría, antes de llegar al verano, la nueva traducción de Lucky Jim, de Kingsley Amis, que acaba de publicarse en España, una obra maestra de la literatura cómica británica, y precursora del movimiento de los Angry Young Men; la publicación del Booker Prize de Penelope Fitzgerald, A la deriva; o la aparición, por primera vez en castellano, de Agua verde, cielo verde, la primera y agridulce novela de la canadiense Mavis Gallant, conocida sobre todo por sus relatos.
Tras el verano, la rentrée se abrirá con el primer volumen de la trilogía Cegador, del rumano Mircea Cartarescu: Ala izquierda. Un libro que mejora si cabe el nivel de Solenoide; asimismo, publicaremos Voss, la inolvidable saga del premio Nobel australiano Patrick White, y en nuestra colección infantil, un precioso libro ilustrado, Querido planeta, del argentino Liniers, en su primera colaboración con Impedimenta.

¡Gracias Enrique Redel por tus respuestas!

Encuentra más información, títulos y reseñas, de Impedimenta en la página de Babelio.

Un comentario en “Encuentro con editoriales: Impedimenta”

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: